Alguien podría protestar que la suba que está experimentando el mercado está todavía lejos de ser frenética. Y 0,04% que ganó ayer el Promedio Industrial al cerrar en 10.682,94 puntos, sin dudas que le daría la razón. Pero si tenemos en cuenta que transitamos setiembre, tradicionalmente el peor mes para la inversión bursátil del año (agosto le sigue de cerca, en tanto octubre es famoso por ser el de los grandes cracks), y que apenas 15 días atrás uno de los peores cataclismos de la historia norteamericana destruyó gran parte de la economía del sur del país, no podemos menos que maravillarnos del casi 2% que ha trepado el Dow desde el último día de agosto. Es cierto que en otro escenario, una rueda como la de ayer cuando se anunciaron la compra de Skype por parte de eBay en u$s 2.600 millones, la fusión entre Siebel Sistemas y Oracle por u$s 5.800 millones, y la oferta de u$s 3.900 millones sobre Westcorp por parte del Wachovia hubiera visto salir a los precios de las acciones catapultados, pero luego de ganar 2,7% en las dos últimas semanas, que el Dow no "ajustara o tuviera una toma de ganancias", es de por sí una señal de fortaleza. Es cierto que el petróleo se derrumbó 1,3% a u$s 63,22 por barril, pero luego del megaplán para apuntalar el consumo, resulta difícil creer que los inversores estén hoy por hoy preocupados con este tema, con el dólar que subió a 110,33 yenes y u$s 1,2277 por euro, o incluso con la tasa de interés que trepó a 4,176%. Bueno o malo el mercado bursátil parece haber emprendido un camino ajeno a los grandes eventos que lo rodean.
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