Montevideo - El superintendente de Instituciones de Intermediación Financiera del Banco Central del Uruguay (BCU), Fernando Barrán, propuso «llevar preso» a quien sugiera pesificar los depósitos en dólares existentes en el país y calificó de «robo» a la posibilidad de que se instrumente esta medida, tal como lo hizo la Argentina el año pasado. «No tiene absolutamente ningún sentido hablar de pesificación en Uruguay. Pesificación es robo, y al que diga que hay que pesificar hay que llevarlo preso», señaló Barrán al semanario «Búsqueda».
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El superintendente de entidades financieras de Uruguay sostuvo que después de la pesificación de depósitos en la Argentina las autoridades de los bancos de ese país dijeron: «Me metieron la mano en el bolsillo, entonces ya no tengo más responsabilidad».
Dijo que para el sistema financiero de Uruguay una pesificación «es un problema» y no una solución ante eventuales dificultades de liquidez, y señaló que, durante la fuerte corrida de depósitos que enfrentó el país en los primeros nueve meses de 2002, los bancos extranjeros pusieron «un dólar arriba de otro para pagar» a sus clientes y cubrir los desequilibrios de solvencia.
«Jamás puedo estar a favor de eso», dijo Barrán respecto de la pesificación, a la que calificó de ser «simplemente un robo».
Una ola de rumores sobre un supuesto feriado bancario para implementar la conversión a pesos de los cerca de 7.700 millones de dólares en depósitos en divisas que están en los bancos de Uruguay desató a fines de la semana pasada una corrida de ahorristas para retirar sus fondos.
Por esta versión, el sindicato de bancarios, oficialmente, y fuentes de Economía del gobierno, extraoficialmente, culpan al banco norteamericano Merrill Lynch, que ocupa una plaza off-shore en la Zona Franca de Montevideo.
En los primeros días de la actual semana, la salida de depósitos disminuyó, según dijeron autoridades del gobierno y ejecutivos bancarios.
De acuerdo con estimaciones extraoficiales, los retiros en esos días fueron por unos 100 millones de dólares, una cifra levemente mayor que los nuevos depósitos que habían captado los bancos uruguayos en todo diciembre, en un indicio de recuperación de la confianza.
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