José Luis Antúnez: “El plan es reactivar los proyectos nucleares que se paralizaron en la gestión anterior”

Economía

El presidente de Nucleoeléctrica Argentina habló sobre los proyectos en marcha que tiene la compañía estatal, cuáles son sus objetivos, y cuestionó lo realizado por la administración anterior.

Periodista: ¿Cuáles son los proyectos en marcha u objetivos a futuro que tiene planteados Nucleoléctrica Argentina?

José Luis Antúnez: Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) es la empresa constructora, diseñadora y operadora de las centrales nucleares argentinas de potencia, ese es su rol y ejerce desde 1994. Como toda actividad empresaria, requiere un grado de planificación para desempeñarse, no sólo en el mercado técnico, sino también en el mercado financiero y en todas las actividades que corresponden a una sociedad anónima. Su propietario es el Estado Nacional. El plan que estamos ejecutando, data del año 2009, que es cuando se emitió la Ley Nuclear, que rige los destinos nucleares de Argentina en lo que respecta -entre otros aspectos- a las centrales de potencia. Esa ley lleva el número 26.566 y fue aprobada por abrumadora mayoría por ambas cámaras del Congreso y ampliamente debatida. Ese plan establecía que Argentina debía, en primer término, completar los proyectos de extensión de vida de la central Embalse, que se comenzaba a ejecutar en esos momentos, para añadirle otros treinta años de vida útil. La ley también dice que se debía terminar la construcción de Atucha II, que en 2009 estaba iniciada; y además agregar dos módulos de potencia más. Pero no sólo decía eso: también dedicaba un artículo especial a la Comisión Nacional de Energía Atómica y a su diseño del reactor modular de diseño argentino, que es un diseño propio de la CNEA y fue uno de los primeros que se presentaron al organismo internacional de energía atómica, en los años 90. Le encarga a la CNEA utilizar el mismo régimen de esta ley, que establece un régimen jurídico especial para que las centrales se construyan con normas y principios de derecho privado, y además le indica que puede contratar lo que necesite para materializar su diseño del reactor que tiene el nombre de CAREM. Cuyo prototipo se está haciendo hoy, adyacente a la central nuclear Atucha I. La CNEA nos ha encomendado ayudarlos a construirlo, desde el año 2014.

P.: ¿Fue entonces cuando se puso en marcha el plan?

J.L.A.: Nuestro Gobierno, en 2014, concreta el plan poniendo en marcha la extensión de vida de Embalse, anunciando que se realizará la extensión de Atucha I y que los dos módulos se harán, uno de ellos, con la tecnología de uranio enriquecido y agua liviana, la cual Argentina no tenía ni tiene experiencia operativa; y el otro, una réplica de la central de Embalse, con tecnología CANDU, de la cual es propietaria Argentina. Son dos reactores grandes, uno de 1.100 megavatios y el otro de 700 megavatios. Además, acelerar la construcción del reactor CAREM. Y, así, en febrero de 2014 comenzamos las obras del CAREM, con la CNEA como diseñador y Nucleoeléctrica ayudándolos con la construcción. Ese plan fue modificado y abandonado, en gran parte, por el Gobierno que siguió, que canceló el proyecto de tecnología nacional de un reactor gemelo de Embalse, decidió continuar con el reactor de uranio enriquecido y agua liviana, de tecnología china, cuyo nombre propio es Hualong. El proyecto CAREM en la gestión anterior, después de algún avance, terminó paralizado.

P.: En ese escenario, ¿le sorprendió la opinión de un funcionario del Gobierno anterior, del área de energía atómica, que diga que debe ser una prioridad terminar el CAREM?

J.L.A.: Me llama la atención, en realidad, que se asegure que Argentina tenga que debatir porque “no sabe para dónde va”. Lo cual, yo creo que hoy Argentina sabe para dónde va. Porque el 23 de junio de este año, el Poder Ejecutivo Nacional aprobó el plan estratégico de NA-SA, que es el plan de centrales argentinas, en el cuál se vuelve al proyecto nacional, con tecnología propia, y se le ordena a NA-SA que complete el contrato con China por el reactor de uranio enriquecido y lo ponga en ejecución. Y, además, se pidió que colabore todo lo que pueda para completar el CAREM lo antes posible. En función de eso, a la semana, nos pusimos a trabajar con la CNEA y estamos activamente trabajando juntos en la construcción del CAREM. Recuerdo que el reactor es un prototipo de diseño de la CNEA y está destinado a probar la viabilidad técnica y comercial de ese novedoso diseño. Desde el punto de vista de Nucleoeléctrica Argentina, nosotros sabemos perfectamente bien para donde vamos. Este camino.

P.: ¿Y cómo observa la opinión en torno a cierta dicotomía entre los reactores “grandes” y “chicos”?

J.L.A.: Nosotros no participamos de esa antinomia. La prueba de que no participamos es que estamos haciendo las dos cosas. Alguien puede decir: ‘abandone los reactores grandes, porque están llegando a su fin’. Le diría que, en cuanto al fin de los reactores grandes, tenemos una opinión distinta, basada en nuestro más de 40 años de experiencias diseñando, construyendo y operando centrales nucleares. Pero si se mira la experiencia del mundo en su conjunto: hay poco más de 440 centrales en operación, que proveen el 10% de la energía eléctrica del mundo; hay 52 en construcción y hay 180 planeadas. Ninguna de esas 600 centrales es chica. Son todas máquinas grandes. ¿Y por qué no hay SMR (reactores modulares pequeños) en ese planeamiento? Porque la industria eléctrica necesita desesperadamente cumplir con la consigna de carbono cero para 2050 y tiene que basarse en los diseños que tiene probados hoy. Y actualmente, hay un único diseño probado: que es el de las centrales grandes. El Director General de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, que es el argentino Rafael Grossi, dijo que ‘dentro de la transición energética, lo nuclear no es parte del problema, es parte de la solución’. Y, además, ‘que no hay una receta única’ para cumplir con la descarbonización de los sistemas nucleoeléctricos’. Está claro que Argentina tiene un plan, que está basado en una ley, y Nucleoeléctrica Argentina está cumpliendo con eso y está trabajando en las dos direcciones: no es cierto que los reactores grandes hayan llegado a su fin.

P.: ¿Cómo es el proyecto de la central Hualong? ¿Para cuándo se estima que puede estar finalizada?

J.L.A.: Todavía no hemos materializado el contrato, nuestra estimación que se firmará a mediados del año próximo. Pero va a ser un contrato de ocho años de duración. El Hualong tiene muy buenos antecedentes. Y esto nos lleva a las opiniones de que los reactores modulares avanzados ‘van a ser más baratos, fáciles de construir, que son eficientes y fáciles de operar’. Y, con mi experiencia, llegué a la conclusión que mientras el reactor está en el papel es fácil de construir, barato y es una operación fácil. Cuando se pasa a la realidad, de acero y hormigón, las cosas son ligeramente distintas. Disiento con eso como afirmación dogmática: si disintiera totalmente, no estaríamos participando con tanto entusiasmo en la construcción del reactor. Es cierto que un proyecto más grande lleva más tiempo y es más costoso, pero creo que hacer cinco de 200 megavatios, no estoy más seguro que va a ser mucho más barato que hacer uno de 1.000. Pero, como dije, cuando uno arriesga el planeamiento energético de la Nación y el incumplimiento de las metas de la transición energética, tiene que ser prudente e instalar lo que sabe hacer.

P.: A mediados de año, hubo una reunión en la secretaría de Energía, con el objetivo de analizar la situación y trabajar en la “recuperación” del sector. ¿En qué estado de situación se encontró al sector luego del Gobierno anterior?

J.L.A.: Después del Gobierno anterior, se encontró al sector con el proyecto nacional de tecnología propia cancelado. Con el proyecto Hualong sin lanzar, y con el proyecto CAREM paralizado. El plan que hemos aprobado en junio de este año, revierte la situación, para llevarlo al plan del 2014 con las modificaciones que las circunstancias imponen. Nos encontramos con un único reactor grande y paralizado el chico. Y anulado el de tecnología grande nacional. Queremos que los tres proyectos continúen y lanzamos, que estaba paralizado también, la extensión de vida de Atucha I.

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