«Nos piden que le apliquemos cupos a Brasil, pero si hacemos eso, el remedio será peor que la enfermedad», dijo un alto funcionario al referirse a la avalancha de productos importados brasileños. Con esta frialdad este funcionario del Palacio de Hacienda reconoció la impotencia del gobierno para negociar con sus pares brasileños. Esta actitud echa por tierra cualquier esperanza de parte de los industriales que la Argentina aplicará cupos a la importación brasileña. «Por lo menos durante este año», agregó el funcionario.
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Las herramientas a aplicar para defenderse de una avalancha de importaciones son demostrar daño a la industria local para lo cual se utilizan las salvaguardias; o bien la existencia de competencia desleal (dumping), proceso que dura por lo menos un año y medio. La única salida son los cupos. Pero ocurre que la Argentina tiene muy concentrada sus exportaciones a Brasil. En cambio, Brasil exporta una gran variedad de productos. Por lo tanto el establecimiento de cupos perjudicaría finalmente a la Argentina si Brasil utiliza la misma medicina.
Ayer durante la reunión entre el secretario de Industria, Alberto Dumont, y el secretario ejecutivo del Ministerio de Desarrollo de Brasil, Marcio Fortes, se acordó iniciar un monitoreo sobre el ingreso de algunos productos brasileños al mercado argentino, como textiles, calzados y carne porcina, ante el planteo y la preocupación de las autoridades locales sobre el significativo aumento de esas importaciones, que podrían derivar en «efectos no deseados», se informó oficialmente.
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