23 de enero 2001 - 00:00

"Este año será mejor para bonos que para acciones"

"Este año será mejor para los bonos que para las acciones. La Argentina no será la excepción." De esta manera, el economista Pedro Lacoste se refirió a las perspectivas del mercado financiero internacional. En diálogo con Ambito Financiero, aseguró que fue más importante la baja de tasas de Greenspan que la ayuda financiera del exterior a la Argentina.

Si bien se mostró optimista con la recuperación de la economía fue preciso al señalar que «no está asegurado un crecimiento sostenido». Este fue el diálogo mantenido con el economista:

Periodista: ¿Será tan bueno 2001 como aparenta en su inicio?


Pedro Lacoste:
El año empezó bien porque se confirmó el blindaje y las reformas prometidas a cambio. Pero más importante fue la decisión de Greenspan de bajar la tasa y especialmente todos los indicadores de diciembre de la economía norteamericana, con un enfriamiento que es bueno para un país deudor como la Argentina. Lo que se discute ahora no es si la tasa baja, sino cuánto baja. En diciembre de 2000 la tasa terminó en torno a 6,5% y ahora podría llegar a 4,5% a mitad de año. Es un cambio sustancial de escenario...

P.: ¿Aquí para Machinea queda sentarse a esperar que eso ocurra?


P.L.:
Creo que en lo local no está todo hecho. ¿Qué hay positivo ahora? Primero, la política fiscal. Teníamos una contractiva y ahora es neutra. Es positivo para sacar a la economía de 30 meses de recesión. Segundo, el plan de Infraestructura que significa una mejora en la inversión pública. Con todo esto y alguna mejora en la depreciación del dólar, debería ser mejor que 2000. Pero no asegura el inicio de un crecimiento sostenido. El equipo económico dejó de lado la política de la competitividad, exportaciones e inversiones incluidas. Veo pocas posibilidades que haya un rebote extendido. No hay razones para que la gente gaste más, si tenemos salarios nominales estancados a la baja, desempleo alto sin síntomas de creación de empleo y con un poder adquisitivo que sigue disminuyendo de la mano de tarifazos. Tuvimos el del transporte, ahora el de Aguas Argentinas... Hay un solo indicador que puede jugar a favor: la relación cuota-salario. El ingreso disponible de la gente lo cruzamos contra las cuotas de préstamos individuales y como el crédito privado ha estado cayendo en los últimos meses debe llegar un momento en que la gente alcanza una relación cómoda que le hace comprar de nuevo. Pero para eso falta digerir un poco más, seis meses, los créditos tomados en el '96 y '97.

P.: ¿Entonces está claro que se está lejos de una solución al problema de crecimiento argentino?


P.L.:
No veo elementos para entrar en un círculo virtuoso pero por lo menos tampoco que se siga deteriorando como ocurrió en la segunda mitad de 2000. Faltan políticas de aliento a inversión y competitividad.

P.: ¿Por ejemplo?

P.L.: Tres temas fundamentales. El tema de los impuestos distorsivos, el de los servicios públicos y, por último, el tema del sistema financiero. Ya no alcanza con decir que tenemos un sistema financiero sólido, es uno de los más caros que existen. Todo sumado es más de 30% de los costos del sistema productivo. La estrategia es introducir competencia y reducir el costo argentino. Sin eso no hay proceso de inversión ni de exportaciones sostenidas.

P.: ¿Propone bajar encajes?

P.L.: La Argentina, además de haber aceptado extranjerizar el sistema financiero, estamos en el peor de los mundos, también tenemos los requisitos de liquidez más altos del mundo. Ya que nos animamos a extranjerizar, aprovechemos y disfrutemos que tenemos la garantía de las casas matrices. El Banco Central debería tener un rol activo no sólo en la solidez sino en la eficiencia. Si no, están en un mundo muy cómodo: ellos dicen «soy caro porque tengo bajo volumen». Como tienen rentabilidad no quieren cambiar el statu quo, que tendría más volumen si fueran más baratos.

P.: ¿Por qué hoy no sube el consumo?


P.L.:
Es difícil de revertir pero la cautela de la gente tiene razones muy fundadas. En los últimos años se vio un ajuste ortodoxo, deflacionista, más desempleo y estructural y en un escenario de salarios nominales a la baja. Entonces no tenemos un escenario muy propicio para que la gente esté muy confiada.

P.: ¿Cuál es el temor hoy entre inversores extranjeros?


P.L.:
El crecimiento. Es el mismo desde hace un año cuando no sólo fue el equipo económico que se equivocó sino que también fue Wall Street. La recesión de 2000 agarró por sorpresa a todos. Ahora la pregunta es cuándo se crece y cómo. Hasta tanto, seguirán cautelosos.

P.: ¿Cómo ve las tasas en la Argentina?


P.L.:
Creo que ya se han acomodado bastante. P.: ¿Bonos?

P.L.: En los próximos 60 días los veo bien. Hay más liquidez entrando al sistema, llegará incluso a los bonos provinciales. A nivel mundial es un año más de bonos que de acciones. No sólo está el freno de los EE.UU. sino también la recesión en Japón. Estamos hablando entre los dos países de más de 50% del PBI mundial. Este es un año de bonos más que de acciones. La Argentina no va a ser la excepción.

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