El virtual ministro de Economía de Eduardo Duhalde, Jorge Remes Lenicov es partidario de abandonar la Convertibilidad tal como hoy se la conoce. Quienes lo estuvieron frecuentando en los últimos cinco días, -y que probablemente terminen integrando su equipo económico-aseguraron a Ambito Financiero que para Remes Lenicov la paridad 1 a 1 está terminada.
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El primer paso del futuro ministro sería subir un escalón la Convertibilidad, es decir que el Banco Central compre y venda dólares a $ 1,40 aproximadamente. Esto significa que por cada peso en circulación, debería haber 71 centavos de dólares de respaldo. Pero este sistema sería transitorio: tras una negociación y apoyo eventual de organismos internacionales -en el entorno de Remes Lenicov aseguran optimistas que «habría un desembolso posible de u$s 15.000 millones del Fondo Monetario-, se dejaría al dólar cotizar libremente.
Otra de las alternativas, pero que también implica una devaluación de 40%, es introducir además del euro, al real en la Convertibilidad. La idea le fue acercada en las últimas horas a Remes Lenicov y está en la mesa de discusiones también. Ambas implican la necesidad de enviar un proyecto de ley al Congreso para reformar la actual Convertibilidad. Al mismo tiempo daría tiempo para negociar con el Fondo Monetario. Cualquiera de las alternativas que surja del «plan Remes» - tal como ya se lo empieza a llamar en la plaza local-igual implica un súbito cambio de las reglas de juego y pueden actuar de disparadores de nuevos «cacerolazos» si no se hacen con respaldo internacional y medidas complementarias. El futuro equipo económico está estudiando la forma de salir en auxilio de las personas y Py-MEs endeudadas en la moneda norteamericana y que son los perjudicados de la devaluación. Para las grandes empresas, no habría compensación oficial.
En este sentido se baraja la posibilidad de «pesificar» los créditos por los bancos sólo hasta un determinado monto, por ejemplo u$s 100.000. Para compensar a las entidades financieras y no descapitalizarlas, se adoptaría el mecanismo utilizado por México tras el tequila: capitalizar a los bancos con un bono estatal a largo plazo por un monto equivalente a la variación del dólar sobre el total de los préstamos otorgados a PyMEs y personas. Otra opción en lugar de la pesificación sería la de hacer directamente una quita en la deuda, pero manteniéndola en dólares. También aquí se compensaría a los bancos con un Bono.
A los ahorristas en dólares se les respetaría sus tenencias en esa moneda, pero su recuperación y libre disponibilidad estaría en función de la salida alternativa al «plan Freezer» que se diseñe (ver nota aparte).
Para el cortísimo plazo, el nuevo equipo económico estudia ampliar la emisión de LECOP a 3.000 millones para cubrir el derrumbe de la recaudación impositiva de diciembre que llegó hasta 38%. Como no hay un acuerdo vigente con el FMI, no hay trabas para aumentar la emisión. Paralelamente se aprovecharía el esbozo de Presupuesto 2002 que dejó en su fugaz paso por la secretaría de Hacienda Rodolfo Frigeri para avanzar en su rápida aprobación en el Congreso, condición sine qua non para retomar el diálogo con el Fondo Monetario.
Otras de las medidas que trascendieron ayer es que mien-tras los depósitos se devolve-rían en la moneda pactada de acuerdo a un cronograma (el interés a devengar sería de sólo 4% anual), los créditos en dólares sufrirán una reducción en las tasas de interés, de forma tal que compense la devaluación que sufra la moneda. La idea es que, quien tiene una deuda de 50.000 dólares y paga mensualmente u$s 700, seguirá pagan-do lo mismo, pero en pesos, es decir $ 700 cada mes. Su deuda seguirá siendo de 50.000 dólares. Para lograrlo se reducirá la tasa de interés y en ese caso se ampliará el plazo a devolver el dinero.
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