17 de abril 2001 - 00:00

Euro en bancos: hasta ahora sólo plazos fijos de las AFJP

La insistencia de Cavallo para que el público ahorre en euros choca hoy con un impedimento clave. Más allá de la predilección de ahorristas por dólares, las colocaciones en bancos en euros no cuentan con la garantía de los depósitos. Es cierto que hasta ahora solamente las AFJP se interesaron por este tipo de inversiones pero las normas que rigen la devolución de depósitos no contemplan la moneda europea. Existe actualmente el equivalente a u$s 80 millones de AFJP depositado a plazo fijo.

Euro en bancos: hasta ahora sólo plazos fijos de las AFJP
Los únicos que en la Argentina tienen colocaciones en euros, por ahora, son las AFJP. Pero aún estos inversores profesionales han sido cautos: el total de los plazos fijos en euros en el país, al 30 de marzo, era de apenas u$s 80 millones, de los cuales u$s 74 millones están depositados en el ING y los restantes u$s 6 millones están en el Banco Río.

También el país, la provincia de Buenos Aires y muchas empresas locales han emitido bonos y obligaciones negociables denominadas en euros (cerca de 25% de la deuda soberana está en esa moneda, lo que por la devaluación del euro contra el dólar permitió un interesante ahorro a las arcas públicas), pero lo cierto es que, a pesar de que ya las regulaciones del Banco Central (BCRA) lo permitiría, no existen productos ni mayoristas ni minoristas en euros en el sistema financiero argentino.

La circular 3.250 del BCRA prevé que, si una entidad solicita autorización para abrir cuentas de depósitos en otras monedas, la autoridad monetaria puede autorizarlas. Durante los diez años que lleva la convertibilidad esas solicitudes se contaron con los dedos de una mano; en el mercado se recuerda, por caso, la de un banco de Extremo Oriente que quiso abrir cuentas corrientes y cajas de ahorro en la moneda de su país de origen y el Central no se lo permitió. Ahora, desde ya, la actitud (a pesar de la conocida posición del titular del BCRA contra la inclusión del euro en la convertibilidad) sería muy distinta.

Sin demanda

«Es cierto: desde la vigencia de la convertibilidad se puede celebrar contratos en cualquier moneda, previa autorización del Central; lo único que no estaba regulado era el tema de las cuentas corrientes; supongo que ahora eso va a cambiar», dice Martín González Kenny, del ING. «Y tampoco estaba permitido constituir encajes en euros.»

Pero lo cierto es que hay aún no existe demanda para colocaciones o depósitos en euros, y -a pesar de la voluntad del ministro Domingo Cavallo-esto podría tardar. Las razones para no endeudarse en euros podrían ser básicamente dos.

* Al tomar un crédito en una moneda distinta al peso o al dólar se corre un riesgo cambiario adicional. Hasta ahora, un peso es un dólar y allí no hay riesgo cambiario, pero el euro comenzó a cotizar en enero de 1999 a 1,20 dólar, llegó a su piso el 25 de octubre cuando un euro costaba u$s 0,8272; ayer cerró a u$s 0,89.

* El público en general no está familiarizado con el euro; en sentido inverso, hay una larguísima cultura tanto entre empresarios como en el mercado minorista de endeudarse y/o colocar inversiones en dólares.


En sentido inverso, a favor de tomar un crédito en euros podría contabilizarse una sola razón, de ningún modo menor pero que podría empalidecer frente a las contras: la tasa en euros está alrededor de 0,25% por debajo de la de la Reserva Federal.

¿Qué pasa con los depósitos? Habrá que ver si los cambios en la carta orgánica del BCRA que prometió ayer el ministro incluyen a la del
SEDESA: es que el organismo que respalda los depósitos en el sistema financiero sólo lo hace con los constituidos en dólares o en pesos. En otras palabras: cualquier plazo fijo o caja de ahorro constituida en euros -al menos hasta ahoraq uedaría excluida del sistema de garantías.

Revaluación

«Las AFJP hicieron plazos fijos en euros porque los analistas del sector preveían una revaluación contra el dólar: el año pasado se hablaba que para marzo iba a estar cerca de 0,92, y la realidad estuvo muy cerca», dice Fernández Kenny.

Otro ejecutivo bancario dice que su entidad
«opera en euros en el mercado de spots (compras en el momento) y forward (cobertura cambiaria) prácticamente desde la creación del euro. Pero el volumen de estas operaciones no es muy grande en relación con lo que se hace con dólares».

El banquero dice que su entidad -que opera tanto en el sector minorista como en el «corporate»- no tiene hoy créditos o depósitos en euros.
«No parece factible que vaya a crearse una demanda por esa clase de productos. No veo por qué una persona física decidiría endeudarse en euros, en una moneda que no conoce y que encima presenta un riesgo cambiario. Creo que quienes sí van a usar el euro son las empresas que exportan a Europa, pero no me parece que vaya a tener mucha inserción en el mercado minorista».

Por su parte Juan Parma, del HSBC, asegura que su entidad está acostumbrada a moverse con sistemas multimoneda. «Cuando salga la regulación, vamos a lanzar los productos que consideremos adecuados.» El ejecutivo dice que «hoy la gente tiene la posibilidad de hacer colocaciones y tomar créditos en pesos o en dólares; el euro puede resultar una opción más, y no hay por qué descartarla de movida. No veo por qué no tener préstamos (hipotecarios, personales, prendarios, etc.), cuentas corrientes o plazos fijos en euros».

Parma admite que puede darse el caso de que sea más atractivo hacer un depósito a plazo fijo en euros y endeudarse en dólares. «En ese caso, desde ya, los bancos corren el riesgo de quedar 'descalzados' en dólares, pero existen mecanismos idóneos para evitarlo.»

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