La Unión Europea aprobó formalmente las pautas para etiquetar y rastrear los alimentos genéticamente modificados a lo largo de la cadena alimentaria de las 15 naciones del bloque justo en vísperas de que Bruselas presente una propuesta sobre la coexistencia de los transgénicos con otros tipos de cultivos. La medida podría desencadenar un recurso de Estados Unidos ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).
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Los cambios son parte de una campaña para poner fin a una moratoria de cinco años en el ingreso de nuevos productos genéticamente modificados a Europa. EE.UU. cuestiona esa prohibición ante la OMC en Ginebra y ya ha dicho que las nuevas regulaciones podrían violar el derecho internacional. El Consejo de Ministros de Agricultura de la UE debatió sobre la compatibilidad de OGM con la agricultura convencional y ecológica, en espera de que la Comisión Europea presente hoy una nueva propuesta sobre este asunto, que dé pie a un «gran debate» en setiembre, según fuentes comunitarias. Sin embargo, la propuesta que hará pública el Ejecutivo comunitario recogerá ideas ya conocidas por Los Quince, como el principio de la subsidiaridad o la responsabilidad de los Estados miembros sobre las consecuencias de la mezcla entre OGM y los demás tipos de agricultura.
Las pautas establecen que los alimentos que contengan 0,9 por ciento o más de ingredientes transgénicos aprobados deben especificarlo en la etiqueta. Así se reduce el umbral de 1% establecido por la ley actual, nivel que comparten otros países y que ya es uno de los más bajos del mundo.
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