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Guillermo Perry
Guillermo Perry: Esperamos que 2004 sea otro año muy bueno, con un aumento del PBI que podría superar 6% y es probable que en el próximo también se sostenga una buena performance. Pero hay que recordar que el país acumuló una caída superior a 20% entre 1998 y 2002, por lo cual hay un amplio margen para la recuperación sin necesidad de recibir nuevas inversiones. Por ahora se están viendo algunas reinversiones puntuales por parte de las empresas y también cierta repatriación de capitales argentinos. Pero esto tiene un límite si el gobierno no aprovecha ahora para sentar las bases de largo plazo.
P.: ¿Cuáles son los sectores que podrían sufrir problemas si no se toman acciones más concretas?
G.P.: De hecho, el problema con la energía que están sufriendo ahora refleja los efectos de haber roto un marco regulatorio que no fue sustituido por un nuevo régimen claro. También el sistema financiero está mejorando su situación, pero es evidente que el proceso de capitalización de las entidades debe ser apuntalado. Y esto puede trasladarse a otras áreas de la economía.
P.: ¿Puede afectarse el crecimiento futuro si continúa habiendo cuestiones estructurales pendientes?
G.P.: Es clave que los próximos dos años sean aprovechados de buena manera para un crecimiento de largo plazo sin contratiempos. Este es el reto que enfrenta el gobierno argentino, que tiene que aprovechar este buen momento que se presenta desde el punto de vista de la situación financiera internacional, que obviamente no durará por siempre. Por eso es importante aprovechar este momento. Uno ve progresos, pero es evidente que existe un reclamo para que los avances sean más rápidos y decididos.
P.: En general, existen muchas advertencias sobre las consecuencias de una futura suba de tasas en los Estados Unidos y el efecto negativo que esto ocasionaría en la región. ¿Coincide con esta lectura?
G.P.: Siempre existe este riesgo, porque la economía estadounidense tiene ciertos desbalances. Sin embargo, no espero grandes sorpresas en materia de tasas de interés. Puede haber una reversión, como sostienen muchos, pero no serán demasiado bruscas. Obviamente, un cambio abrupto podría generar ciertas turbulencias y todos los países de la región deberán prepararse para esto.Aun así, el impacto para la Argentina sería un poco menor, al ser un país que no está integrado a los mercados de capitales.
P.: ¿Cree que la renegociación de la deuda está cerca de un arreglo?
G.P.: Con los niveles actuales de crecimiento y de recaudación que tiene la Argentina, es evidente que deberían facilitarse las condiciones para llegar a un acuerdo de buena fe entre el gobierno y los acreedores. Hay espacio para llegar a una solución razonable para ambas partes, aunque no me gustaría aconsejarle al gobierno respecto de qué propuesta final debería presentar.




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