Exportamos más cobre que carne
La prohibición de exportar carne que el gobierno implementó -sólo fue levantada parcialmente- genera situaciones inéditas: por ejemplo, que hoy el país esté vendiendo al mundo más cobre -u$s 925 millones en los ocho primeros meses del año- que carne. Por supuesto, ayuda que el metal prácticamente haya triplicado su valor a nivel internacional. Pero no es un dato aislado. Se trata, en realidad, de una muestra más de la falta de política exportadora. Ni siquiera se consigue aprovechar un tipo de cambio que se mantiene artificialmente elevado, pero cuya finalidad real es proteger a la industria local.
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El cobre se está transformando en un componente importante de las exportaciones argentinas, pero por supuesto no llega ni por asomo al nivel de Chile, cuya economía depende en parte de las exportaciones de este producto. Según estimaciones que maneja el gobierno de ese país, el aumento de los precios registrado sólo en 2006 generará ingresos de divisas extra por u$s 2.800 millones. Una parte de estos ingresos se destinarán a un fondo anticíclico que se compensarán una posible caída en la actividad económica o de los ingresos fiscales en los próximos años.
Por otra parte, quienes siguen de cerca este mercado aseguran que los precios del cobre son cíclicos, por lo que habría que esperar una retracción mayor en los valores dentro de los próximos meses. Claro que como la demanda se ve impulsada por el mayor crecimiento mundial, tal como ocurre con la soja o el petróleo, no hay que descartar que se mantenga en valores históricamente elevados. Estos aumentos de precios incrementaron los robos de cable (particularmente telefónicos).



