"Falta de tiempo asegura el futuro de wedding planners"
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Barbara
Diez,
organizadora
de
eventos.
P.: ¿Qué hacía hasta ese momento?
B.D.: Era traductora de inglés técnico para una «punto com».
P.: ¿Cuando dio el gran salto su empresa?
B.D.: Cuando organicé mi cuarta boda, que fue la de Iván Noble y Julieta Ortega. Cobré poco por esa fiesta, pero me trajo mucha prensa. A la semana siguiente me llamaron dieciséis novias y desde ese momento la demanda no paró de crecer.
P.: Durante muchos años las bodas se organizaban sin la asistencia de los wedding planners. ¿Se trata de una moda más?
B.D.: No, al contrario. Lo que sucede es que cambiaron algunos hábitos. Antes las novias se casaban muy jóvenes, y las madres, abuelas y tías las ayudaban a organizar el festejo. Hoy la mayoría de las que se casan son profesionales, que trabajan todo el día, no tienen tiempo suficiente para encargarse de la fiesta y ya están grandes para dejar todo en manos de la madre.
P.: ¿En qué se diferencia el trabajo de un wedding planner al del clásico organizador de eventos?
B.D.: Las bodas son los eventos más difíciles de armar porque demandan un trato muy cercano y un acompañamiento permanente al cliente. A los novios hay que contenerlos a lo largo de la organización, como si se tratara de una asistencia psicológica, porque a medida que se acerca la fecha se ponen muy nerviosos. Los eventos corporativos son menos demandantes, concretos...
P.: ¿Cuál fue el pedido más raro que le hicieron para una boda?
B.D.: Un globo aerostático para que los novios llegaran a la fiesta, o montar carpas encimade piletas. Una trata de cumplir con todos los pedidos, pero no siempre se puede...
P.: ¿Cómo está hoy el mercado argentino de los wedding planners?
B.D.: En los últimos dos años es un boom. Se profesionalizó, varias universidades dictan cursos para capacitar a los organizadores y cada vez hay más especialistas. Hoy hay lugar para muchos más, pero a la larga la oferta se irá depurando.
P.: ¿Por qué la mayoría de los wedding planners son mujeres?
B.D.: Porque tradicionalmente la organización del casamiento quedaba a cargo de la novia, y es más fácil para una mujer entender a otra. Pero en esta disciplina cada vez hay más varones y son más los novios que se ocupan de organizar su casamiento: están en cada detalle y deciden tanto como las novias. Ya no se trata de una tarea sólo femenina.
P.: Usted trabaja de lunes a viernes y los fines de semana asiste a los eventos que organiza. ¿Cómo se las arregla para cumplir con su rol de madre y esposa?
B.D.: Es muy complicado; trato de encontrar el equilibrio, pero tuve que ponerme límites a nivel laboral. Busco cumplir un horario fijo los días de semana y ya no organizo más de 30 eventos por año. Además mi marido me acompaña a cada fiesta que tengo los fines de semana. Mi familia colabora mucho. Sin su apoyo no habría podido desarrollarme a nivel profesional.
Entrevista de Marcela Pagano



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