10 de octubre 2008 - 00:00

"Falta de tiempo asegura el futuro de wedding planners"

BarbaraDiez,organizadoradeeventos.
Barbara Diez, organizadora de eventos.
«Hoy la mayoría de las que se casan son profesionales, que trabajan todo el día, no tienen tiempo para encargarse de la fiesta y tampoco les interesa dejar todo en manos de la madre. Esa tendencia asegura la permanencia del negocio de las wedding planners.» La afirmación es de la organizadora de eventos Bárbara Diez, que factura cerca de $ 1 millón al año por sus servicios y lleva organizados más de 350 eventos. La empresaria dialogó con Ambito Financiero sobre el boom de los wedding planners y de cómo funciona el negocio de las celebraciones. A continuación lo más saliente de la entrevista:

Periodista: ¿Cómo surgió la idea de convertirse en una wedding planner?

Bárbara Diez: Fue cuando me tocó organizar mi propia boda en 1999, y me encontré con que además del trabajo tenía que encargarme de armar mi fiesta sola. Como no me gustaba lo convencional, la organicé en una estancia, a la hora del té, algo que por aquel entonces no era común. Pocas semanas después empecé a recibir llamados de mis invitados preguntando quién se había encargado de la organización de la boda y me di cuenta de que había una gran oportunidad para aprovechar.

P.: ¿Cómo fueron los comienzos con la empresa?

B.D.: Fue difícil. No sólo tenía que darme a conocer; también crear el mercado porque no existían organizadores sólo de bodas. Investigué cómo funcionaban en Estados Unidos y Europa y me capacité. Fui contactando proveedores que me pasaban el dato de que alguien iba a casarse y yo les ofrecía mi servicio.

  • Prensa

    P.: ¿Qué hacía hasta ese momento?

    B.D.: Era traductora de inglés técnico para una «punto com».

    P.: ¿Cuando dio el gran salto su empresa?

    B.D.: Cuando organicé mi cuarta boda, que fue la de Iván Noble y Julieta Ortega. Cobré poco por esa fiesta, pero me trajo mucha prensa. A la semana siguiente me llamaron dieciséis novias y desde ese momento la demanda no paró de crecer.

    P.: Durante muchos años las bodas se organizaban sin la asistencia de los wedding planners. ¿Se trata de una moda más?

    B.D.: No, al contrario. Lo que sucede es que cambiaron algunos hábitos. Antes las novias se casaban muy jóvenes, y las madres, abuelas y tías las ayudaban a organizar el festejo. Hoy la mayoría de las que se casan son profesionales, que trabajan todo el día, no tienen tiempo suficiente para encargarse de la fiesta y ya están grandes para dejar todo en manos de la madre.

    P.: ¿En qué se diferencia el trabajo de un wedding planner al del clásico organizador de eventos?

    B.D.: Las bodas son los eventos más difíciles de armar porque demandan un trato muy cercano y un acompañamiento permanente al cliente. A los novios hay que contenerlos a lo largo de la organización, como si se tratara de una asistencia psicológica, porque a medida que se acerca la fecha se ponen muy nerviosos. Los eventos corporativos son menos demandantes, concretos...

    P.: ¿Cuál fue el pedido más raro que le hicieron para una boda?

    B.D.: Un globo aerostático para que los novios llegaran a la fiesta, o montar carpas encimade piletas. Una trata de cumplir con todos los pedidos, pero no siempre se puede...

  • Boom

    P.: ¿Cómo está hoy el mercado argentino de los wedding planners?

    B.D.: En los últimos dos años es un boom. Se profesionalizó, varias universidades dictan cursos para capacitar a los organizadores y cada vez hay más especialistas. Hoy hay lugar para muchos más, pero a la larga la oferta se irá depurando.

    P.: ¿Por qué la mayoría de los wedding planners son mujeres?

    B.D.: Porque tradicionalmente la organización del casamiento quedaba a cargo de la novia, y es más fácil para una mujer entender a otra. Pero en esta disciplina cada vez hay más varones y son más los novios que se ocupan de organizar su casamiento: están en cada detalle y deciden tanto como las novias. Ya no se trata de una tarea sólo femenina.

    P.: Usted trabaja de lunes a viernes y los fines de semana asiste a los eventos que organiza. ¿Cómo se las arregla para cumplir con su rol de madre y esposa?

    B.D.: Es muy complicado; trato de encontrar el equilibrio, pero tuve que ponerme límites a nivel laboral. Busco cumplir un horario fijo los días de semana y ya no organizo más de 30 eventos por año. Además mi marido me acompaña a cada fiesta que tengo los fines de semana. Mi familia colabora mucho. Sin su apoyo no habría podido desarrollarme a nivel profesional.

    Entrevista de Marcela Pagano
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