La economía de Estados Unidos es, de nuevo, un volcán en actividad. La inflación, una brasa ardiente. Las ventas minoristas aumentaron 1,7% en octubre, y acumulan tres meses consecutivos de fuertes avances en simultáneo con la declarada pérdida de confianza del consumidor. Gastar es su terapia. Las transacciones crecieron 16,3% interanual a octubre; los precios al consumidor, 6,2%. ¿No es demasiada ebullición? Del pozo de aire del tercer trimestre no quedan resabios. El consenso espera que este trimestre el PBI progrese a una velocidad de entre 5% y 6%, aunque en tiempo real empuja, según estima la Fed de Atlanta, a más de 8%. Con buenos reflejos, el banco central estrena el “taper” en noviembre, pero comprar menos bonos es seguir suministrando liquidez. Y la inflación es un tópico cada vez más frecuente de conversación. Se sabe, la inflación ideal es la que no se hace notar. Por eso, la Fed acusó recibo. Entre jueves y viernes, movió la perilla de su forward guidance, cambió la comunicación. Ya avisó: medita una aceleración del “taper”. Después de los incordios entre mercados y bancos centrales en Australia, Canadá y el Reino Unido es mejor anticiparse, y curarse en salud. Si es posible; porque el covid acecha, y su cuarta ola agita a Europa. ¿Se viene otro invierno de descontento? Austria quiso encerrar a los no vacunados, pero acabó por dictar una cuarentena por veinte días para toda la población. “La situación de la pandemia en Alemania es dramática”, confesó Angela Merkel. Es una emergencia nacional, pero no habrá un confinamiento universal. De momento, claro. Aun así, Wall Street se alivió. Más todavía, al escuchar a Richard Clarida, vicepresidente de la Fed, insistir con apurar el taper. Su obstinación se leyó como un certificado de buena salud. Ni que fuera un PCR.
La economía ruge, el covid acecha y el Nasdaq factura récords
En Estados Unidos la pandemia no está pegando tanto como en Europa, pero cobra fuerza mientras los mercados actúan rápido.
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Subsiste otro interrogante, y a esta altura debería estar despejado. ¿Quién conducirá la Fed cuando venza el mandato de Jay Powell en febrero? Ni Trump llevó tan a largas el asunto (y aun así provocó el shock de elegir a Powell y desplazar a Janet Yellen). Powell es el favorito amplio de los mercados de apuestas, pero el presidente Biden no se pronuncia. ¿Por qué se demora? Lael Brainard, gobernadora de la Fed desde 2014, domina las simpatías de los demócratas. Y Biden necesita el voto de todos sus senadores para el pasaje de su agenda en el Congreso. ¿Powell es moneda de cambio en las negociaciones? Dos senadores lo objetaron esta semana. ¿Mudaría la Fed al timón de Brainard? La política monetaria, no.
Con una economía robusta, y la inflación muy por encima de su meta, la FED creyó apropiado ajustar su mensaje. De repente, surgió un aluvión de oradores con libreto remozado. John Williams, Raphael Bostic, el citado Clarida. Una paloma, Charles Evans, dijo que la sintonía fina actual es correcta pero él “podría estar equivocado”. Nadie más explícito que el gobernador Christopher Waller: planteó duplicar el ritmo del taper a partir de enero. Las compras acabarían a principios de abril. Y la Fed tendría las manos libres para comenzar la suba de tasas en el segundo trimestre de 2022, sin esperar a junio. Tal el manifiesto de los halcones. ¿Se repite la historia? En Jackson Hole, a fines de agosto, con la mesa servida para anunciar el taper, Powell se cruzó de brazos. La variante delta frenó los planes. La oleada en EE.UU. no es tan grave como en Europa, pero cobra altura. Ya superó los cien mil casos y mil muertos por día. Por supuesto, la reticencia al encierro es enorme. ¿Y qué dicen los mercados? Actúan rápido. Le devolvieron el liderazgo al Nasdaq - tiene la vacuna digital, el mejor antivirus- y este pagó con un récord flamante. Las tasas largas se hundieron 10 puntos base con las noticias del covid, pero las cortas retomaron su perfil alcista tras escuchar lo de Alemania y Clarida. ¿Qué leer entre líneas? Crecer se crecerá, aunque no al 8%, y no terminaremos encerrados como en Austria.




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