14 de julio 2001 - 00:00

Fin de semana muy corto para pensar

Fin de semana muy corto para pensar
No es agradable tener que escribir cómo el valor de las empresas se derrumba y las fortunas pocas o muchas de quienes nos rodean disminuyen, especialmente cuando nadie se anima a predecir qué es lo que puede ocurrir en los próximos cinco minutos. En lo que va del mes, las principales acciones argentinas han perdido 25% de su valor. La última semana, sin dudas, fue la más terrible de todas, con una baja de 11%. Que estamos transitando tiempos distintos a los habituales los marca el escepticismo que hay, incluso ante subas como la del viernes, cuando el Merval trepó 5,59% cerrando en 329,08 puntos. Poco o nada de lo que está ocurriendo depende de los resultados de las empresas y sí de sus características de liquidez, en cuanto permiten entrar o salir rápidamente del mercado. El más claro ejemplo de esto lo constituye Pérez Companc, que en la última jornada ganó 13,5%, llevándose 17 por ciento de los 45,6 millones negociados durante la rueda.

Con el costo del dinero para el gobierno trepando encima de 21% anual, pocos confiaban en que la suba de las acciones fuera algo más que la cobertura de posiciones ante lo que sería un fin de semana demasiado corto como para recuperarse de la "paliza" recibida y comenzar a pensar de manera serena y fría. Las 10 papeles que quedaron el viernes en baja, frente a 25 en suba, y 10 sin cambios marcaron la incertidumbre que había en el mercado, sobre un proceso que más allá de las declaraciones políticas no termina hasta que la Argentina pueda volver a pedir dinero a tasas razonables y que permitan al sector privado dedicarse a sus negocios y crecer. Si bien es cierto que lo bursátil muchas veces anticipa lo económico, también es cierto que otras tantas se equivoca. Sólo se puede decir: mucho cuidado y suerte en estas aguas turbulentas.

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