Finalmente, IRSA se queda con edificio que era de La Nación

Economía

IRSA se quedó con otro edificio emblemático de oficinas:ayer comunicó a la Bolsa que su oferta por el Bouchard Plaza, más conocido como el Edificio «La Nación», había sido aceptada.

Así, el grupo que encabeza Eduardo Elsztain completa un «raid» en el que en apenas una semana compró más de 50.000 metros cuadrados de espacio de oficinas «premium»: el miércoles pasado había concretado la adquisición del Edificio República, que tiene casi 22.000 m2 de «carpeta» ( espacio alquilable) pagando u$s 74 millones.

El comunicado remitido ayer a la Bolsa confirma lo adelantado el miércoles pasado por este diario, en el sentido de que IRSA estaba pujando por quedarse con el edificio. También marca la derrota del Fondo Pegasus, su único contendor en este negocio. Lo curioso es que en fuentes del mercado inmobiliario se daba como casi seguro comprador al fondo que capitanea Mario Quintana, lo que finalmente no sucedió.

El precio que deberá abonar IRSA por el edificio levantado sobre la vieja sede del diario «La Nación» no fue informado. Las cifras que se mencionan en el mercado van desde los u$s 84 millones hasta los u$s 100 millones. Sin embargo, si se pagaron u$s 74 millones por los 22.000 m2 del República, o sea, unos u$s 3.400 el m2, ¿cuánto menos se deberá abonar por un edificio con características similares al diseñado por César Pelli y que además es varios años más nuevo? Algunos afirman que parte de la diferencia habría que buscarla en la forma de pago: el «La Nación» se vendería al contado; el República es 50% «cash» y el resto en cuotas.

El Bouchard Plaza tiene unos 33.000 m2 de carpeta distribuidos en 20 pisos, más subsuelos con 450 cocheras; allí funcionan, entre otras empresas, la redacción y la administración del diario de los Saguier-Mitre y oficinas de Techint. La construcción fue hecha por el grupo de Paolo Rocca, que se asoció con «La Nación» para este negocio. Sin embargo, el diario entregó sus metros cuadrados en el edificio en 2003 para cancelar su deuda financiera.

Desde entonces, el matutino es inquilino del edificio, y sin dudas seguirá siéndolo al menos durante varios años más.

Por su parte, Techint está desprendiéndose de sus posiciones en el mercado inmobiliario para financiar adquisiciones y la ampliación de plantas en sus negocios principales: acero, caños, perfiles. De hecho, el viernes anunció la compra de 4,85% de su controlada Ternium, con lo que llega a 60,9% de su capital accionario. La vendedora fue el gigante brasileño Vale do Rio Doce, y el precio pagado de u$s 107,5 millones.

El vendedor del edificio de la calle Bouchard 557 fue un fideicomiso administrado por el Banco Río, que tiene como fiduciario a una empresa llamada «Sociedad Anónima La Nación»; en ella serían accionistas la propia Techint más inversores institucionales (AFJP, empresas de seguros, fondos de inversión), pero no el diario. El principal (único) activo de ese fideicomiso es justamente el edificio de la calle Bouchard, que ayer se terminó de vender.

En otro comunicado a la Bolsa, tan escueto como el de IRSA, el Banco Río informa que el 28 de diciembre se recibió una oferta para la compra del edificio Bouchard Plaza, y que «la misma ha sido aceptada conforme a lo recomendado por el Comité Ejecutivo del Fideicomiso». Agrega que más adelante se informará la fecha de escrituración. Como se ve, por ahora el valor del predio es un secreto que finalmente deberá develarse: IRSA tiene la obligación de informar cuánto y cómo lo pagará.

La empresa que tiene como accionistas principales a los magnates estadounidenses Edgar Bronfman y Michael Steinhardt completa (¿por ahora?)con esta compra un espectacular portafolio de inmuebles de oficinas: IRSA es dueña, además, del Intercontinental Plaza (la torre aledaña al hotel del mismo nombre, también de IRSA), de los dos «Costeros» (en el Dique 2 de Puerto Madero), de «El Rulero» (Carlos Pellegrini y Libertador), del ex Pirelli (frente a la estación Retiro), del República y del Microsoft, también sobre Bouchard.

El déficit de oficinas «de primera» se ha convertido en crítico: no se construye casi nada en ese segmento desde antes de la crisis de 2001. De ahí que IRSA haya apuntado a quedarse con prácticamente cuanto edificio se puso en venta: en el último año compró tres ( Microsoft, República, La Nación) y se mencionan algunas operaciones que estaría «mirando», una de ellas no muy alejada del edificio que adquirió ayer y que también involucraría a un ícono de la Ciudad.

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