El universo de las fintech en Argentina registró un fuerte crecimiento durante el año pasado, pandemia mediante. La demanda de servicios financieros digitales creció de manera exponencial como consecuencia de las restricciones a la movilidad y el incremento del comercio online.
Ahora, a más de un año del inicio de este fenómeno, el mercado se pobló de competidores. Y la incógnita que surge es si todos podrán mantenerse y sobrevivir.
“La inercia que trajo la pandemia a la actividad fintech se amesetó o se agotó. Y ahora requiere ponerse más innovadores para sostener a los clientes”, planteó en forma tajante Stefano Angeli, CEO de Reba, la app del grupo financiero Transatlántica, en diálogo con Ámbito.
“El covid en general fue un gran acelerador porque hizo que la banca digital fuera necesaria para aquella gente que lo consideraba algo alternativo u ocasional. Todo se aceleró y además educó a los usuarios en términos de tecnología financiera. Comprobaron que la banca digital les facilita la vida. Y frente a esto no hay marcha atrás”, añadió. Angeli encabeza una app que a fines de 2019 contaba con 50.000 clientes. Y en diciembre de 2020, tras lo peor del aislamiento obligatorio, había llegado a 600.000.
“Por el otro lado, dejó compañías que pudieron captar capital, seguir creciendo y desarrollar productos arriba de esa fuerte oleada de clientes. Se generó más competencia entre empresas y eso llevó a más oferta de productos y mejores precios”, explicó Angeli.
¿Y ahora hay margen para sumar mas jugadores mas allá del impulso que dio la pandemia?, preguntó este diario.
- “Si, absolutamente. No te olvides que en América latina el promedio de penetración financiera, calculado como el valor total de los créditos al sector privado como porcentaje del PBI, está tres veces por debajo del promedio mundial. Comparado con un país desarrollado está como cinco o seis veces por debajo. Y en Argentina está tres veces por debajo del promedio de Latinoamérica. Es decir que estamos como nueve veces por debajo del promedio del mundo y casi quince veces por debajo de un país desarrollado. Hay un margen infernal para crecer”, respondió.
Para reafirmar sus dichos, el empresario destacó que ese margen de crecimiento no es sólo para la banca digital, sino también la tradicional. “En países como estados unidos hay 12.000 entidades financieras que se reparten la torta. Hay grandes que lideran el mercado, pero no está tan concentrado como en Latinoamérica, donde cuatro o cinco bancos grandes tienen 50% del mercado”.
¿Se puede sostener en el tiempo la competencia iniciada por las fintech en base a la gratuidad de los servicios?
A esto, Angeli respondió: “Sí, se pude sostener, primero porque los costos estructurales de una fintech son infinitamente mas bajos que una entidad tradicional, dado que no invierte en bienes muebles, en la logística de llevar dinero en efectivo de un lado al otro, de poner un servicio de limpieza para la oficina, lo que sea. Al no tener esos costos se puede trasladar la mejora en mejores precios para al cliente. Y porque los modelos de banca digital como también la banca tradicional generan líneas de ingresos transaccionales que los paga el sistema, sin afectar al cliente. La contralectura sería que los bancos tradicionales cobran comisiones y costos de mantenimiento para sostener la estructura física. Y como la estructura de la fintech es infinitamente más baja , pueden darse el lujo de no tener que cobrar costos transaccionales”.
Respecto de la estrategia de Reba ante este contexto, explicó: “Queremos que la persona que ingresa al mundo de las finanzas digitales no tenga que estar obligada a mantener el servicio de un banco tradicional o buscar distintos servicios en distintas fintech, sino que pueda resolver todo en un solo lugar. Por eso ofrecemos en una misma app con un único usuario y una única contraseña todos los productos de un banco tradicional. Y ahora estamos analizando sumar un producto específico para el mundo cripto”.
Dejá tu comentario