Anoop Singh aseguró ayer en Nueva York que el Fondo Monetario puede brindar una ayuda financiera adicional para las reformas que el país necesita a mediano plazo. Fueron muy positivas las afirmaciones del director del Hemisferio Occidental del Fondo sobre la Argentina, aunque siempre habló de un programa plurianual y no otro simple miniacuerdo como pretende el ministro Lavagna. En la misma línea se expresó el N o 2 del Tesoro norteamericano, John Taylor, ayer, ante analistas de Wall Street. Sostuvo que la Argentina "ya tiene en vigencia un acuerdo transitorio" y dio a entender que el paso siguiente debería ser establecer un acuerdo de más largo plazo que sea "sustancial". Hoy Lavagna se reúne con la misión que se encuentra en el país.
Tanto el Fondo Monetario Internacional como el Tesoro estadounidense dieron ayer claras señales de que esperan firmar un nuevo acuerdo con la Argentina, pero de largo plazo y no otro breve como el actual.
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El director del Departamento Occidental del FMI, el indio Anoop Singh, aseguró que el país «necesita un acuerdo plurianual» (se estima en tres años como mínimo según el análisis del organismo). El organismo «concuerda con la Argentina» en la necesidad de brindarle al nuevo gobierno «una ayuda financiera de mediano plazo para emprender las reformas estructurales que el país necesita», aseguró Singh.
Mientras tanto el número dos del Tesoro, John Taylor, explicó que hace falta un programa «sustancial», que tenga como meta «la generación de empleo y riqueza».
Esta posición contrasta con la expectativa que tiene el nuevo gobierno y sobre la que Economía basa su estrategia. Tanto el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, como el ministro de Economía, Roberto Lavagna, tienen la idea de conseguir una suerte de prórroga del actual miniacuerdo hasta febrero del año que viene. Se busca así refinanciar los vencimientos que hay por delante con los organismos internacionales, que hasta fin de año suman u$s 8.400 millones. En este esquema, Lavagna prefiere ganar tiempo para avanzar en la reestructuración de la deuda externa y recién entonces comprometer metas fiscales, monetarias y estructurales para un compromiso de largo plazo. En declaraciones efectuadas tras su presentación en el foro del Consejo de las Américas en Nueva York, Singh destacó ayer que «desde nuestro punto de vista, un acuerdo de varios años es el mejor camino de ahora en adelante», pero dejó la puerta abierta para alguna otra salida: «Tenemos que ver cuáles son las preferencias del gobierno y esperamos iniciar pronto el diálogo».
El funcionario del Fondo destacó el desempeño de la economía argentina en los últimos meses (algo que ya había hecho Anne Krueger) y dijo que fue «mucho más alentador que lo que cualquiera se podría haber imaginado hace seis meses».
Taylor, por su parte, recordó que la Argentina ya tiene «un acuerdo transitorio» con el FMI y dejó entrever que el paso siguiente debería ser un acuerdo de más largo plazo, en la misma sintonía que el funcionario del Fondo.
• Aprestos
El equipo económico aprovechó que se encuentra en Buenos Aires una misión del Fondo para comenzar a hablar del tema, pero en realidad la mayor parte del tiempo transcurre en tratar de destrabar las metas estructurales que se incumplieron en la segunda revisión del miniacuerdo, que debería haberse cerrado el 15 de mayo. Si bien el gobierno cumplió con la meta fiscal y consiguió renegociar exitosamente la meta monetaria, en cambio falló en algunas cuestiones estructurales, como la referida al tema de las hipotecas y la designación de un auditor internacional que analice el estado de los principales bancos públicos. Ante estas dificultades de avanzar con reformas estructurales, en el equipo económico consideran que no tiene demasiado sentido comprometerse a realizar cambios de largo plazo inmediatamente desde setiembre, debido a que el 31 de agosto «se cae» el actual miniacuerdo vigente.
En el FMI manejan tres posibilidades: la de máxima es alcanzar un acuerdo de largo plazo (se habla de hasta tres años), con metas cuantitativas (compromiso de superávit primario) y también cualitativas (reforma impositiva, coparticipación, sistema financiero, etcétera). Otra posibilidad es prorrogar el esquema vigente actualmente, que renegocia vencimientos automáticamente y contiene compromisos menores. Y la tercera posibilidad es no hacer nada y negociar cada vencimiento con el gobierno a medida que se van produciendo. En setiembre ya existe un compromiso de u$s 3.000 millones por un vencimiento con el FMI que habrá que ver de qué forma se termina saldando. Desde ya, el gobierno se niega a utilizar reservas para cubrirlo, por lo cual requiere sí o sí de una refinanciación.
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