A la luz del principio de acuerdo con los bonistas el Institute of International Finance (IIF) reevaluó las necesidades de financiamiento externo de Argentina considerando que las perspectivas mejoran con la reestructuración de la deuda siempre que el FMI transfiera su exposición a un nuevo programa. Esto implica que el desafío pasa a los déficits fiscales y su financiamiento, donde poner fin a la monetización por adelantado requeriría fuertes recortes fiscales.
FMI: el IIF no ve ni un ajuste draconiano ni nuevos desembolsos
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Cabe recordar que a mediados del 2018 el IIF había advertido que el rescate del FMI era demasiado pequeño dadas las necesidades de financiamiento externo del país y solo el aumento del programa y una distribución anticipada a fines de 2018 alivió la presión a corto plazo, pero dejó a Argentina expuesta a brechas de financiamiento en el período previo a las elecciones de octubre de 2019.
Hoy la situación muestra que tras el canje de deuda “mientras se mantengan los controles de capital, la fuga de capitales residentes no será una fuente de presión”. Si el FMI prorroga los vencimientos el meollo pasa por la financiación del déficit fiscal: “Si el financiamiento monetario va a terminar con un nuevo programa, el FMI tendrá que solicitar a Argentina un ajuste fiscal sustancial por adelantado o aumentar el tamaño del rescate para financiar el déficit fiscal”, afirma el IIF.
Algunas de las principales definiciones del caso argentino.
“Los flujos externos fueron muy pequeños en el I trimestre del año y lo seguirán siendo por un tiempo, ya que la recesión ha llevado a la cuenta corriente a un superávit”.
“Los reembolsos del FMI son la única fuente restante de necesidades financieras considerables. No creemos que sea factible nada menos que una renovación total del FMI.
“No creemos que Argentina tenga suficiente acceso al mercado en los próximos tres años para realizar reembolsos netos al FMI en cantidades significativas.
“Las brechas de financiamiento externo no surgirán bajo la renovación total del FMI y los controles continuos de capital. Si la combinación de políticas elegida implica una relajación significativa de los controles de capital, la fuga de capitales de residentes podría aumentar nuevamente y requerir financiamiento adicional del FMI.
Si bien las perspectivas de financiamiento externo de Argentina son radicalmente mejores que hace unos años, los déficits fiscales (10% del PIB) y su financiamiento siguen siendo un problema.
Ni un gran déficit ni un amplio financiamiento monetario son parte de un marco de política viable.
Dado que las opciones de endeudamiento del mercado nacional e internacional serán limitadas el próximo año, un escenario sin monetización y sin FMI el financiamiento del déficit implicaría un ajuste fiscal sustancial.
Nos parece poco probable que Argentina y el FMI opten por un ajuste tan draconiano bajo un nuevo programa. Tampoco estamos convencidos de que el FMI quiera aumentar su exposición crediticia para financiar el déficit. Una solución de compromiso probablemente implica una combinación de medidas fiscales y retiro gradual del financiamiento monetario.
Jorge G. Herrera




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