Alberto Fernández lanzó una crítica ante el FMI: congela negociación y pide investigar a Macri

Economía

Habló el Presidente de "administración fraudulenta y malversación de capitales públicos". El BCRA se sumó al pedido para determinar si hubo perjuicio al Estado en la firma de los acuerdo con el Fondo.

Alberto Fernández congeló oficialmente los tiempos para lograr un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), confirmó que la intención del Gobierno es que éste sea aprobado por el Congreso y prometió que el eventual contenido de lo que se cierre con el organismo que maneja Kristalina Georgieva no implicará ajustes. El Presidente, en su mensaje ante la Asamblea Legislativa, concentró gran parte en la relación con el FMI; y anunció además que impulsará una causa contra funcionarios del anterior gobierno por “administración fraudulenta y malversación de capitales públicos”; por el uso que se hizo durante la gestión de Mauricio Macri del dinero prestado por el Fondo. Por la tarde, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó la amenaza y anunció oficialmente que la entidad que maneja Miguel Pesce pidió a la Sindicatura General de la Nación y a la Oficina Anticorrupción “toda la documentación vinculada al último acuerdo firmado por Argentina y el FMI para determinar si generaron perjuicios para el patrimonio público”.

Sobre el acuerdo, el jefe de Estado anunció que no hay apuros para firmar con el FMI, con lo cual oficializó la intención del Ejecutivo de postergar en el tiempo la firma de un acuerdo con el organismo; ante las diferencias dentro del mismo frente gubernamental sobre los alcances en tiempos y condiciones de pago de la deuda por unos u$s44.800 millones que se le deben al organismo. Si bien no habló de tiempos, la intención de gran parte del oficialismo es que los términos de la “Carta de Intención” que debería firmarse antes de mayo pasen a tiempos electorales menos urgentes. O a que haya acuerdos entre el Ministerio de Economía de Martín Guzmán y el ala política más dura de la alianza oficial, para avanzar más en lo que reclama el organismo financiero internacional. Mientras no haya acuerdo dentro del Gobierno, no habrá mayores anuncios sobre el tema.

Sobre el potencial caso que pedirá el Gobierno investigar en la justicia, y donde el BCRA avanzará como demandante, la embestida contra el Gobierno de Macri se concentrará en dos períodos de tiempo. En primer lugar, y como anunció la entidad que maneja Pesce, se cuestiona la legalidad por la manera en que se avanzó entre mayo y junio de 2018 en la decisión de pedir una ayuda económica sobre la base de un acuerdo stand by con el FMI bajo la conducción de Christine Lagarde. Luego, y más importante por el impacto de la decisión, Alberto Fernández anunció ayer que se acusará por “malversación de caudales públicos” por lo ocurrido con parte del stand by entre mayo y agosto de 2019, y luego de las elecciones de octubre de ese año, ya cuando Mauricio Macri había perdido la compulsa. Los hechos que el actual Gobierno quiere investigar son el uso de unos u$s9.000 millones que formaban parte del dinero que había habilitado el FMI, para que durante la gestión de Mauricio Macri se ejecutara política de contención del precio del dólar para liberarlo luego de las PASO.

El período a investigar comienza el último fin de semana de abril de 2019; cuando Macri decidió jugarse una carta guardada para tiempos de zozobra: utilizar la línea roja con Donald Trump para que este le libere fondos de las reservas de EE.UU. para ejecutar política monetaria interna. Trump le aclaró que eso era imposible, ya que necesitaba una improbable aprobación del Congreso norteamericano, donde el presidente de ese país ya tenía problemas para aprobar sus propias iniciativas. Trump consultó por qué no canalizaba la inquietud dentro del FMI, a lo que Macri le aclaró que el problema era técnico. La carta orgánica del FMI le prohibía explícitamente utilizar los dólares de los créditos del organismo para atender corridas cambiarias. Concretamente se refería al artículo IV del Acta Constitutiva del organismo cuyo primer párrafo dispone que “ningún miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”. Aclaraba Macri que el carcelero del artículo no era la directora gerente del FMi, Cristine Lagarde, sino su número dos, David Lipton. Según las versiones que circularon por Buenos Aires, el presidente norteamericano enfureció contra el FMI y “su burocracia”. Y le ordenó a su secretario del Tesoro que se comprometiera con la causa argentina.

El encargado de explicarle la situación a Steve Mnuchin fue el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien, sin vueltas, reclamó por la liberación de esa molesta cláusula restrictiva. Según la versión oficial, quedó claro que de esa conversación internacional la conclusión fue que si no se liberaban los dólares del stand by para ejecutar política cambiaria (venta de dólares para contener corridas), Christine Lagarde y David Lipton serían los responsables de la caída del Gobierno de Mauricio Macri y “tendrán que ir a defender el artículo IV a alguna universidad”. Mnuchin cumplió su palabra y ese mismo fin de semana habló personalmente con Lipton, el carcelero del artículo IV y quien se negaba a aprobar el relamo argentino. Lipton no aceptó la alternativa, pero eligió dar un paso al costado y que sea personalmente Lagarde la que asumiera la responsabilidad ante el board del organismo, para el caso en que la ayuda no rinda resultados y el programa stand by concluya en malos términos. Sólo con esta actitud Argentina pudo obtener la aprobación definitiva para que se liberaran los dólares del stand by.

El “milagro”, según los dichos del oficialismo, se anunció el lunes 1 de mayo de 2019. Temprano, antes de la apertura de los mercados, el Banco Central informaba el acuerdo al que habían llegado el Gobierno y el FMI, y que se podrían utilizar hasta u$s9.000 millones para ejecutar política cambiaria. Macri utilizó parte de este dinero (se presume que unos u$s 3.000 millones), hasta las elecciones PASO del 11 de agosto de 2019. Ese día Macri fue ampliamente derrotado por Alberto Fernández. El entonces presidente dejó un día después que el dólar se devaluara más de 21%, iniciando una nueva etapa electoral.

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