Alemania le dijo a Guzmán que ayudará ante el FMI, pero con acuerdo a 10 años

Economía

Ayer fue el turno del ministro de Finanzas alemán. Se habló del aval a la imposibilidad de aplicar ajustes severos en medio de una pandemia y la aceptación al plan fiscal para lograr el equilibrio en 5 años.

Martín Guzmán recibió en su paso por Alemania una confirmación. Sin sorpresa, el ministro de Economía ratificó que será muy difícil lograr la masa crítica de apoyo necesaria para que el eventual acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pueda extenderse más allá de las condiciones que impone el estatuto del organismo. Esto es, a 10 años con la posibilidad de un plazo de tiempo de hasta 4,5 años desde la aprobación de Board del Fondo y con las tasas de interés que rijan en el momento de la firma. Los tres funcionarios alemanes que recibieron muy cordialmente a Guzmán, tomaron nota de las dificultades de la economía argentina, avalaron la noción de la imposibilidad de aplicar ajustes severos en medio de una Pandemia y “compraron” (según fuentes oficiales) el plan fiscal que tiene en mente el ministro para lograr un equilibrio a cinco años.

Pero tanto el ministro de Economía y Energía de Angela Merkel, Peter Altmaier; como el director general de Política Económica y Financiera de la Cancillería y su principal asesor económico, Lars-Henrik Roller; y el ministro de Finanzas, Wolfgang Schmidt, le aclararon a Guzmán que sería imposible modificar rápidamente el estatuto del FMI para que haya plazos mayores a 10 años a partir de una Asamblea Extraordinaria de países socios del organismo financiero internacional. Y que, en todo caso, la única alternativa sería política. Y excediendo a Angela Merkel, más allá de referencias de que la primera ministra alemana podría avalar el pedido. Fue una manera diplomática pero directa (un clásico de cualquier gobierno alemán) de decir que si Argentina quiere algún tipo de acuerdo a mayor plazo, habrá que discutirlo con la administración norteamericana de Joe Biden.

Fuera de esta limitación para un acuerdo con el FMI, que ya Guzmán conoce y respeta (pese a sus diferencias dentro del Ejecutivo), desde las huestes del ministro aseguran que el paso por Berlín fue positivo. Y que hubo muchas muestras de apoyo al país y sus negociaciones con el mundo financiero y económico internacional. Pero siempre y cuando hacia delante Argentina se convierta en un país serio, y prudente. Especialmente en lo fiscal.

El viaje continúa hoy en Roma, en lo que se supone será una estancia cordial y amistosa para el visitante. Ayer por la mañana se confirmó que el papa Francisco recibirá a Guzmán en el Vaticano, en un encuentro programado para las 11 hora italiana (6 de Argentina), en una audiencia en la Biblioteca Privada del Palacio Apostólico, en la que el Papa suele encontrar a jefes de Estado. Y en agenda está conversar sobre el FMI. No será la primera vez que Guzmán esté cara a cara con el sumo pontífice y hable de los problemas financieros del país. En febrero de 2020, ambos participaron de un encuentro en el Vaticano en el que también estuvo la titular del FMI, Kristalina Georgieva. De ese encuentro llamado “Nuevas Formas de Fraternidad Solidaria de Inclusión, Integración e Innovación”, también participó Joseph Stiglitz, mentor del ministro en Estados Unidos. Allí, el Papa afirmó que las deudas “no pueden pagarse con sacrificios insoportables”. La frase antecedió a la fuerte negociación que luego se abrió con los acreedores financieros internacionales privados, que luego cerraron el acuerdo de agosto del año pasado. Ahora se buscará un aval similar ante las discusiones abiertas con el FMI y el Club de París. Hay un dato a mencionar: Francisco es confesor de Georgieva.

Guzmán tendrá luego un encuentro con Daniele Franco, el ministro de Economía del gobierno de Mario Draghi. Se trata de un licenciado en Ciencias Políticas de Padua y con un máster en Organización Empresarial del Consorcio Universitario de Organización Empresarial de Padua y otro en Ciencias Económicas, otorgado por la Universidad de York, de Reino Unido. Exbanquero y hoy político, asumió el 13 de febrero pasado. Veterano del Banco de Italia, y muy conocedor de la política monetaria y financiera europea y de su país, reemplaza desde hace dos meses en el cargo al centroizquierdista Roberto Gualtieri, en un intento por darle respuestas de estímulo económico a la economía italiana en el proceso de reapertura luego de la Pandemia. El PBI de este país cayó 8,8% el año pasado, y la misión autoimpuesta por Franco es recuperar esa pérdida entre este ejercicio y el 2023. Entre otros casos complejos, Franco está en plena reestructuración de empresas en severas crisis de continuidad como Alitalia, Banca Monte dei Paschi di Siena y el operador de autopistas ASPI, controlado por la familia Benetton.

Con Franco los temas excluyentes, como en toda la gira, será el FMI y la situación ante el Club de París. Hay un antecedente indirectamente positivo en cuanto a la disponibilidad del europeo para escuchar los argumentos del viajero argentino. El 7 de abril pasado, desde la reunión del G-20 organizada de manera virtual pero con Italia desde la presidencia, se avaló el plan de aumentar en u$u650.000 millones la ayuda del FMI a los países más afectados por la Pandemia a través de la activación de los Derechos Especiales de Giro (DEG). En ese marco, el comunicado final redactado desde Roma y firmado por todos los miembros del bloque afirmó: “Celebramos el progreso logrado por la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda para facilitar un mayor gasto relacionado con la pandemia. A la luz de la persistencia de importantes necesidades de liquidez relacionadas con covid-19, acordamos su extensión final por seis meses hasta finales de diciembre de 2021”.

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