El Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó ayer oficialmente que avala la nueva relación que mantiene con Argentina, basada en la ratificación del acuerdo aprobado por el organismo el 25 de marzo, sin cambios en las metas generales, según lo negociado y firmado en su momento por Martín Guzmán. Y dejó entrever que, mientras también el Gobierno argentino esté en sintonía, no habrá presiones para alterar lo firmado. De paso, se bendijo desde Washington el plan de ajuste fiscal basado en un mayor control del gasto público, según el paquete de medidas presentado en sociedad el lunes por Silvina Batakis y que, hasta ayer, no había provocado buenas reacciones en el mercado.
El FMI ratificó que no pedirá ajustes extra, pero reclamó el cumplimiento de las metas
El vocero del organismo mostró el respaldo de Washington al plan de control del gasto público anunciado por Batakis. Y dijo que las medidas “son consistentes con los objetivos del programa”.
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El presidente Alberto Fernández y la directora del FMI, Kristalina Georgieva, durante una teleconferencia meses atrás.
El encargado de oficializar la posición del Fondo Monetario fue el vocero del organismo que maneja Kristalina Georgieva, Gerry Rice, quien declaró en la tradicional conferencia de prensa de los jueves en la sede de Washington que “los objetivos del acuerdo firmado con el FMI se mantienen”, y que se le da “bienvenida a los esfuerzos para fortalecer el control del gasto, el cumplimiento impositivo y la coordinación del manejo de la deuda pública”, al ponderar los anuncios de Batakis. Dijo luego que “mantuvimos una muy positiva primera comunicación (con la ministra) y esperamos continuar de manera constructiva para conseguir las metas acordadas”.
Diplomáticamente, Rice descartó cualquier posibilidad (al menos por ahora) de discutir las metas acordadas, especialmente la de un déficit fiscal de 2,5% del PBI, al afirmar que “los objetivos se mantienen y repito que mantuvimos una muy positiva comunicación inicial (con Batakis) y esperamos continuar de manera constructiva para conseguir las metas acordadas y ahí es donde está el foco de las discusiones”. Como para que no queden dudas sobre la necesidad de sostener las metas, aseguró que las medidas anunciadas por Batakis el lunes, “son consistentes con los objetivos del programa que fueron acordados para fortalecer la estabilidad macroeconómica y comenzar a superar los profundos y arraigados desafíos que enfrenta la Argentina”.
Conclusiones
Las conclusiones que se obtuvieron en Buenos Aires a partir de las declaraciones de Rice son concretas. Hay tranquilidad sobre que no habrá presiones desde el FMI por modificaciones en la política económica aplicada por el Ejecutivo o endurecimientos en sectores como el previsional, laboral, impositivo o fiscal; algo que había quedado en el aire cuando la semana pasada la directora gerenta del FMI Kristalina Georgieva utilizó el término “medidas dolorosas”. Dentro del Ejecutivo se especuló con que desde el Fondo podría haber presiones hacia Argentina para aplicar ajustes políticamente imposibles de defender dentro de la coalición gobernante. La posición pública de Rice dejó así tranquilos a los funcionarios locales.
Sin embargo, el vocero del FMI también aclaró que las metas no pueden negociarse ni modificarse. Y que, durante todo 2022, el ministerio de Economía de Batakis tendrá que responder a la secuencia de metas de un 2,5% de déficit, 1% de emisión monetaria máxima y un nivel de reservas en el BCRA que deberá superar los u$s4.800 millones. Únicamente, y por ahora no es una posición oficial, se podría discutir en el primer trimestre de 2023 este último punto, aunque restando únicamente los dólares de mas que tuvo que gastar el país por el encarecimiento en el precio de los combustibles, luego de la invasión rusa a Ucrania. Pero no mucho más.
Todo esto había sido aclarado explícitamente por Guzmán a Batakis en el encuentro que ambos mantuvieron el lunes de la semana pasada en el Palacio de Hacienda. En esa reunión privada, el ya exfuncionario le dijo explícitamente a su sucesora que no habrá posibilidad alguna que el Board del organismo acepte cambios en el Facilidades Extendidas vigente. Guzmán había tomado contacto con los hombres del FMI de Washington el sábado por la tarde, ya cuando su operativo salida-venganza había sido concretado.




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