Lipton otra vez en el camino de una negociación clave para el país

Economía

Es la persona destinada por el Gobierno de Joe Biden para analizar el pedido oficial para que EE.UU. vote a favor de la Argentina en el Directorio del organismo; para que se aplique una reducción drástica en las tasas de interés.

Finalmente, lo que Argentina quería evitar ocurrió. David Lipton volvió a ser parte importante del destino de las relaciones entre el país y el FMI. El norteamericano, asesor directo de la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, es la persona destinada por el Gobierno de Joe Biden para analizar el pedido oficial para que EE.UU. vote a favor de la Argentina en el Directorio del organismo; para que se aplique una reducción drástica en las tasas de interés en un eventual Facilidades Extendidas.

Lipton será quien reciba las explicaciones del país, para luego elevarle (con sus propias conclusiones) el pedido a su jefa, quién finalmente le entregará la decisión final a Biden. Esto quedará en claro durante la cumbre del G20 que comenzará hoy en Roma, y donde Alberto Fernández y Martín Guzmán se cruzarán con los funcionarios norteamericanos. La necesidad de hablar con Lipton fue una información que llegó a Buenos Aires al comienzo de la semana, y de la que ahora, se sabe, el Gobierno no podrá prescindir.

Así, y como si fuera una novela de enredos, Lipton volverá a cruzarse con los destinos económicos del país. Y no es una situación cómoda para ninguna de las dos partes. La intención del Gobierno de avanzar en acusaciones serias y directas por la responsabilidad de los funcionarios argentinos y los las autoridades del FMI que firmaron el stand by de 2018, tienen a Lipton como protagonista fundamental. Si el caso avanzara el entonces número dos del organismo tendría que dar explicaciones sobre su intervención en la aprobación crítica que tuvo en aquellos tiempos.

Lipton, militante demócrata, dejó su cargo de subdirector gerente en el FMI el febrero del año pasado. Fue reemplazado por su compatriota del Partido Republicano Seiji Okamoto, designado en el puesto por Donald Trump en uno de sus últimos actos de gobierno. Lipton parecía tener un regreso a las huestes de Wall Street donde se formó y trabajó por décadas. Sin embargo un llamado de Yellen fue suficiente para que continuara con tareas en Washington, en este caso como asesor directo de la Secretaría del Tesoro en temas vinculados a la presencia de los EE.UU. en los organismos financieros internacionales, incluyendo el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Club de París. Todos acreedores a los que el país les debe miles de millones de dólares de manera combinada.

La última vez que el economista tocó algún tema donde está involucrado el país, no fue una buena experiencia. En agosto de 2018 Mauricio Macri enfrentaba una corrida cambiaria, con reservas más que débiles en el BCRA. El gobierno de entonces realizó un pedido oficial para que los dineros provenientes desde Washington ayudaran a la entidad que manejaba entonces Luis “Toto” Caputo a enfrentar la embestida. La idea era dar batalla con la estrategia de aportar todos los dólares que el mercado pidiera, con el objetivo de dar la imagen a los mercados que el Gobierno no vulneraría el derecho de los ahorristas de todos los niveles para acceder a las divisas.

El pedido de la Argentina se enfrentó con la negativa radical Lipton. El Heredero ideológico de Anne Krueger, se oponía militantemente a violentar el artículo VI de la carta orgánica del FMI, donde se explicita que “ningún miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”. El técnico de Washington no formaba parte en las misiones del FMI que negociaron, avalaron y luego fiscalizaron el stand by, pero liberó de responsabilidades a sus colegas que sí participaron. Macri llamó a Trump para pedirle que presionara/habilitara al FMI para que le permita el uso del dinero del stand by para realizar política cambiaria. El norteamericano ni lo pensó. Llamó a su secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que a su vez telefoneó a Lipton para darle la orden de obedecer a Macri si quería permanecer en su cargo. Lipton finalmente aceptó y firmó el permiso para que el país dispusiera de unos u$s6.000 M para contener eventuales corridas cambiarias, con un límite diario de u$s250 M, inaugurando una etapa de estabilidad cambiaria y de huida masiva de fondos del país ante la cercanía de las PASO del 11 de agosto de 2019. Es el mismo Lipton que ahora debe evaluar si conviene o no ayudar al país. Hay algo que no puede evitarse. Argentina necesita sí o sí del apoyo del Gobierno de Biden. Sin el voto de EE.UU., cualquier negociación con el FMI tendrá destino negativo.

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