Mueve el Fondo

Economía

Hay quienes dicen que Dios actúa recto por los caminos algo torcidos. De la misma manera, podría decirse que ayer, el FMI jugó, por abajo, a favor de la Argentina en la negociación de la deuda. El Fondo marcó la cancha como mejor sabe: diciendo lo que no se puede hacer. Por ejemplo, para Martín Guzmán, ofrecer a los bonistas más allá de los u$s50 de VPN, asumiendo una tasa de descuento del 10%.

Si bien aún es prematuro para asegurar que Economía llegará a cruzar ese límite, en el FMI estiman que eso iría en contra de la sostenibilidad de la deuda argentina. Casualidad o no tanto, es precisamente ésta, la sostenibilidad, la condición que pide el FMI para aprobar un programa de crédito a un país, o, en el caso argentino, aprobar un nuevo programa.

Es más: la Argentina necesita el aval del FMI (y la sostenibilidad) para que el FMI le permita refinanciar los u$S44.000 M que se deben. Hay otro elemento para entender el gesto del FMI: que en las próximas semanas es probable que se abra un período de suscripción al canje de deuda (haya o no acuerdo con los bonistas), y que en esas circunstancias, y por afuera de los tres principales acreedores agremiados, quedarán sueltos casi el 60% del total de bonistas con u$s40.000 millones, que deberán decidir si se suben a la propuesta de Guzmán.

El gesto inédito del Fondo, entonces, tiene una intención detrás: asegurarse que la billetera de la Argentina no quede vacía antes que el organismo desembarque en el país. Y para eso debe, primero, salvaguardar las finanzas del país deudor. Una forma de hacerlo es poniéndole freno, en número, a las cifras de referencia que tendrá la oferta del canje. Pero además, el aval ‘blinda’ al Gobierno frente a las críticas de importadores y el campo por las restricciones al dólar que debutaron ayer. Caminos torcidos que no permiten una lectura lineal.

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