Okamoto, el escollo que plantó Washington para la negociación

Economía

No sólo monitoreará el acuerdo con Argentina sino que es quien puso EE.UU. para tener a raya a la propia directora gerenta, aún cuestionada.

Un viejo conocido de la Argentina se cruzó ahora en las negociaciones entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Martín Guzmán y Gustavo Béliz, los dos funcionarios que tienen ahora la responsabilidad de avanzar en las cuestiones técnicas (y no tanto) con el organismo financiero internacional, se cruzan desde ayer en Roma con el número dos del Fondo William Seiji Okamoto. Será el hoy subdirector general del FMI, quién discuta con el ministro de Economía y el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, los términos de las metas generales monetarias, fiscales, cambiarias y financieras del Facilidades Extendidas; además de los términos de plazos, formas de pago y condicionalidades del Facilidades Extendidas que se discuten para avanzar en el acuerdo. Esto es, todo lo referente a la discusión de los términos de la negociación que pueda ser resuelto por el staff del organismo, y no dependa de modificaciones de la Carta Orgánica del FMI. Por ejemplo, la reducción de las tasas de interés del 4,05 al 1,05%, decisión que excede a Kristalina Giorgieva, Okamoto o cualquiera de los integrantes del Fondo Monetario; y sólo puede ser discutido de jefe de Estado a jefe de Estado.

Halcón

Geoffrey William Seiji Okamoto es un halcón republicano llegado al Fondo por “recomendación” directa de Donald Trump en mayo de 2020 y quién se estabilizó definitivamente como número dos del Fondo. Argentina tomó nota de la situación durante la última Asamblea Anual del FMI de abril de este año, donde Okamoto fue el maestro de ceremonias. Más acá en el tiempo, en la Asamblea Conjunta entre el Banco Mundial y el FMI, Okamoto fue el principal interlocutor de cuestiones políticas con todos los invitados, entre ellos el propio Guzmán y el titular del Banco Central Miguel Pesce.

Eran días en los que Georgieva definía si continuidad como directora gerenta, pero bajo la mirada permanente de los Estados Unidos. Esto es, Okamoto. Desde octubre quedó definido entonces que la línea ideológica del FMI sería la del republicano, incluso con la venia de la secretaria del tesoro Janet Yellen; obviamente demócrata. Sucede que para estos casos, en EE.UU. no hay grieta. Okamoto cuenta con todo el apoyo de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva; y ambos ya demuestran que podrán trabajar juntos por muchos años. Esto incluye todo el período que Argentina necesite para su acuerdo con el FMI. Y, por lo que se percibe de Okamoto, no será una persona que le facilitará las cosas al país, más si el criterio de negociación que se aplique desde Buenos Aires se base en criticar abiertamente el stand by vigente acordado entre el gobierno de Mauricio Macri y la conducción del Fondo de Christine Lagarde y la presidencia de Donald Trump. Menos apoyo habrá si parte de la discusión incluye potenciales demandas judiciales contra los funcionarios argentinos que negociaron aquel acuerdo en 2018. Okamoto conoce mucho el tema.

Interventor

El hoy vicedirector ejecutivo del FMI proviene de las líneas duras del trumpismo y ocupaba el cargo estratégico de asistente interino del Tesoro para Finanzas y Desarrollo Internacional, bajo la supervisión de Steven Mnuchin. Desde ese cargo oficiaba de organizador e interventor con línea directa con el expresidente norteamericano, en las reuniones del G7 y el G20 y la participación de los Estados Unidos en los organismos financieros internacionales como el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Club de París, etc.

Desde ese cargo intervino directamente en las negociaciones entre el Fondo Monetario y Argentina; y, a pedido de Trump y Munchin, fue quién presionó para que se firme el stand by en su segunda versión de agosto-septiembre de 2018. Más tarde, y por mandato de Mnuchin, quién a su vez obedecía a Trump, fue quién presionó directamente a su antecesor en el FMI, David Lipton, para que acceda a la flexibilización del uso de los dineros del préstamo del organismo para ejecutar política cambiaria. Esto sucedió entre mayo y agosto de 2019 y, tal como afirma con razón el Gobierno de Alberto Fernández, se aplicaron entre 3.000 y 5.000 millones de dólares para contener el precio local del dólar hasta las elecciones PASO de ese año.

En consecuencia, es difícil que sea Okamoto quién avance en la investigación interna sobre lo que sucedió en esos años, y que desde el Ejecutivo y el kirchnerismo se busca que sea la base de la justificación para que el FMI acepte un Facilidades Extendidas a más de 10 años. Hay otro antecedente de Okamoto y la Argentina. Fue quien organizó el contenido económico por su país, en la cumbre del G20 en el que el gobierno de Macri fue anfitrión entre el 30 de noviembre y el primero de diciembre de 2018.

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