Pablo Goldin: "El acuerdo con el Fondo no pasa por una meta, sino por la política"

Economía

Aprovechando las reuniones con el Fondo dialogamos con el economista Pablo Goldin para conocer su visión de las negociaciones como así también de otros temas claves de la actual coyuntura.

“Cuando hay dos partes (el Gobierno argentino y el FMI) que hablan idiomas tan distintos, está claro que esta negociación no se resolverá por una meta fiscal más baja o más alta sino a nivel político”, opina Pablo Goldin sobre un acuerdo con el Fondo. El director de Macroview considera que la última palabra respecto a “ayudar” o no a la Argentina la tendrán el Tesoro y/o el Departamento de Estado de EE.UU. Pero aunque hubiera disposición internacional, no habrá acuerdo sin condicionamientos.

Periodista: ¿Qué lectura hizo del 3,5% de septiembre (y un octubre que viene parecido), es un salto aislado o marca un nuevo escalón inflacionario?

Pablo Goldin: Hace 48 meses que no hay uno que dé menos de 1% mensual de inflación, hubo apenas cuatro de menos de 2% (tres en plena cuarentena con la economía paralizada), quince estuvieron entre 2 y 3% y en veintinueve meses la inflación se ubicó arriba de 3. El promedio da 3,2% por mes. Está claro que es una macroeconomía que no está para menos de 3% mensual de inflación. El pulso inflacionario lo marca el desorden fiscal, monetario y cambiario que supimos conseguir. No es circunstancial, estamos metidos hace cuatro años en un régimen de alta inflación. A esta altura del partido, no hay congelamiento del dólar oficial ni de tarifas ni de alimentos que logre desinflar: a las pruebas de estos meses me remito. El nuevo congelamiento de precios generará desabastecimiento y problemas productivos más que desinflación. En las actuales condiciones macro, la inflación no puede ni va a bajar de 40%/50% anual. Y como pintan las cosas, está más para subir que para bajar.

P: Pareciera que el Plan Platita no se está concretando (hay un abismo entre la carta de CFK y la realidad). ¿Es así?

P.G.: El verdadero Plan Platita viene desde antes de las PASO. Después de una primera mitad de año de bajo déficit fiscal y baja emisión monetaria, se sabía que venía una segunda mitad con mucho más déficit y mucha más emisión: esto iba a ser así con o sin la elección, con o sin la carta de la vicepresidente. La plata no llegó electoralmente a tiempo y la inflación y la propia inestabilidad macro la erosionan en el camino. Con tanta incertidumbre más 50% de inflación, no hay Plan Platita posible. La realidad te corre el arco.

P: ¿Cómo evalúa la posición de reservas netas del BCRA? ¿Es clave no pagar el vencimiento de diciembre al FMI frente al verano que se viene?

P.G.: La foto de las reservas netas del BCRA es muy delicada. Hoy, lo único que tiene el BCRA en su “caja fuerte” es un certificado por tenencias de oro por u$s3.500 millones. Y otro certificado por tenencias de DEG del Fondo por otros u$s2.500 millones que usará en su mayoría para pagarle al propio FMI un vencimiento en diciembre (no ganaría nada no pagando, todo lo contrario). En la caja, no hay más dólares, no hay reservas líquidas. Si vende dólares en el mercado oficial o no oficial o paga deuda externa no con DEG, recurre a dólares no propios: a los encajes de los bancos que respaldan los depósitos privados en dólares. Esto no es novedad. Ya ocurrió en otros momentos críticos. Pero usar dólares prestados es sólo para un rato y algo puntual. Amén de esta foto tan justita, el mayor problema es la película. El año que viene, entre la demanda de dólares del mercado cambiario oficial, posibles ventas de dólares del BCRA en el mercado no oficial y algunos pagos de deuda externa (no al FMI), harían falta entre 10.000 y 15.000 millones de dólares. Se necesitará un superávit comercial de esa magnitud para al menos empardar oferta con demanda (otro ingreso neto de dólares en esta economía no hay). El tema es que llegar a este superávit comercial en 2022 llevará a planchar la actividad económica y/o corregir la política cambiaria y/o recurrir a más controles. Porque otro súper-rebote exportador como el de este año no habrá.

P: ¿El dólar blue a $200 es de crisis o anticipa una?

P.G.: Salvando las distancias, los 200 pesos de hoy se parecen a los típicos dólares ochentistas contaminados de incertidumbre política e inestabilidad macroeconómica. Lo tuvimos por ejemplo al principio del gobierno de Alfonsín, previo al Plan Austral o saliendo de las hiperinflaciones de 1989 y 1990. Es un dólar de crisis, no de híper. Un dólar muy alto por estar sin rumbo, sin horizonte, sin hoja de ruta macro.

P: ¿La economía real se está comportando mejor de lo esperado?

P.G.: La actividad rebotó fuerte tras la debacle de la pandemia-cuarentena (como ocurrió en todo el mundo). Este año, más allá del serrucho del mes a mes, el PBI terminará arañando el nivel de 2019. Con suerte, quedará boyando por ahí. En estos últimos meses, hay una aceleración monetaria que mueve consumo, que activa el mostrador. Pero será algo fugaz porque también mueve los precios y el dólar. Moraleja, el nivel de actividad 2022 está en observación.

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