Voto a favor de Argentina a los DEG: paso formal pero clave para garantizar pagos al FMI

Economía

En agosto se prevé que el país reciba unos u$s4.355 millones, que podrá aplicar para cumplir con sus obligaciones con el organismo y para el manejo de la economía.

Podrá parecer una formalidad, pero para Argentina representa una noticia más que auspiciosa. El país firmó ayer, como miembro con su cuota al día del Fondo Monetario Internacional (FMI), su voto positivo para la asignación de los Derechos Especiales de Giro (DEG) u$s650 mil millones; con lo que se garantizó unos u$s4.355 millones de dólares que llegarían al país en agosto. Bien administrados, estos dólares le permitirán al ministerio de Economía cumplir con el pago de los u$s1.800 millones del vencimiento de intereses correspondientes al stand by firmado durante el Gobierno de Mauricio Macri en 2018. Pero además le garantizarán al Gobierno la disponibilidad de una suma importante de dinero para aplicar a la economía real y paliar en parte las consecuencias de la pandemia.

¿Cuánto puede ser el dinero para este fin? Será una decisión política que seguramente será negociada entre las dos cabezas de máxima responsabilidad de la coalición gobernante, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Pero el disponible no debería ser menor a los u$s2.000 o 2.500 millones. Como el dinero es fungible, si el Banco Central mantiene desde agosto la capacidad de fuego adquirida entre enero y julio (y que alcanzaría los u$s 7.000 millones), Martín Guzmán también tendría el dinero disponible para poder cumplir con el pago de unos u$s1.800 millones correspondientes al último vencimiento del año ante el FMI. Y así cerrar el 2021. Y si bien hubo polémica entre el ministerio de Economía y el kirchnerismo legislativo (especialmente en el Senado) por el uso de los DEG (unos buscan concentrarse en el pago de deuda y los otros hacer política activa en un año electoral); al final, con una buena administración colectiva, puede haber fumata. Salvo que alguna de las partes quiera alterar ese fino equilibrio de disponibilidad mixta del dinero que lloverá desde el FMI.

Para más adelante quedará la negociación sobre la posibilidad que algún tercer país que también reciba DEG y no los utilice, pueda derivar algo de esos montos al país. Serán charlas que con mucha prudencia y diplomacia concretarán Guzmán y algún político de alto nivel de la coalición oficial, ante Rusia, China y varios países europeos, candidatos a recibir la llamada desde Buenos Aires reclamando por la alternativa de algún dinero extra a una tasa beneficiosa. Serán los temas a discutir desde agosto, una vez que el giro desde Washington por los u$s4.350 millones del FMI que seguro llegarán al país sea una realidad.

La novedad de la firma por parte del país fue comunicada por el propio ministerio de Economía queenvió un comunicado afirmando que “hoy Argentina dice sí a la nueva asignación de DEG por 650 mil millones de dólares, una decisión multilateral positiva para el mundo y para nuestro país”, sostuvo Guzmán, y agregó: “Liderazgos globales positivos y un trabajo de diplomacia multilateral del que Argentina fue parte hicieron posible este logro”. Argentina es uno de los primeros países que avala la propuesta, y ahora se espera que entre mañana y el 2 de agosto el resto de los miembros del FMI también rubriquen el proyecto.

Una vez terminada la votación de los 190 ministros y gobernadores miembros del organismo que maneja Kristalina Georgieva; determinará que el board del Fondo avaló la misiva, y automáticamente el dinero comenzará a girarse. Si los tiempos pautados se cumplen, Argentina recibirá los dólares en las cuentas del BCRA entre la segunda y la tercera semana del próximo mes.

Los DEG representan una línea de créditos a cuenta de los que dispone el FMI, destinados para momentos de grave crisis financiera o catástrofes humanitarias. Obviamente la pandemia califica para instrumentar estas vías; y así lo hizo saber la propia Georgieva durante la asamblea anual del organismo de primavera de abril del año pasado; cuando el covid ya azotaba al planeta. Sin embargo, y como para su ejecución se necesita una mayoría de 85% de los votos del board, se requiere obligatoriamente el voto de los Estados Unidos que detenta el 16% del total de las “acciones” del directorio.

Pese a que Georgieva lo reclamó públicamente, Donald Trump se negó durante todo el 2020 a aprobar la línea, con lo que las DEG quedaron congeladas, hasta comienzos de este año. Hubo que esperar al recambio presidencial en los Estados Unidos para que la economista búlgara fuera escuchada. Biden se había comprometido ante la líder del FMI durante la campaña electoral que las habilitaría, promesa que fue cumplida la semana pasada luego de un diálogo directo entre el jefe de Estado y la directora gerenta del Fondo.

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