La baja en el precio de la hacienda, que cayó 14 por ciento este año en el Mercado de Liniers, no llegó al consumidor, al menos al ritmo esperado por la cadena de la carne. Las ventas y descuentos de los supermercados durante los últimos meses no hacen más que confirmar la caída de demanda en la venta minorista de carne vacuna. Si bien en las góndolas se refleja hoy una «guerra de la carne» con rebajas que llegan, algunos fines de semana, hasta 25 por ciento en algunos cortes, esto solo permite la circulación de mercadería en supermercados, muchos de los cuales cuentan con sus propias plantas faenadoras. Por afuera de dichas promociones puntuales la carne no refleja la baja que absorbieron productores ganaderos durante los primeros seis meses de este año. Y, en algunos casos, se considera que los grandes descuentos se provocan no frente a una concesión de la rentabilidad sino mediante una reestructuración de los costos que determina precio mayores a los previstos.
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La hacienda continuó deprimiéndose este año por un consumo por habitante que se encuentra alejado de los niveles históricos, y porque la carne vacuna sigue perdiendo terreno frente a productos sustitutos como las aves (pollos) y los cerdos.
Según el promedio entre todas las categoría operadas en el mercado concentrador que calcula diariamente Ambito Financiero, el kilo vivo en pie perdió 14 por ciento este año. En ese contexto, los novillitos cayeron 11 por ciento y los terneros 12 por ciento en el mismo período. El kilo de novillitos especiales se cotizó ayer en Liniers entre 2,030 pesos y 2,040 pesos mientras los terneros regulares rondaron entre 1,810 pesos y 1,98 pesos.
A principios de este año los novillitos se ubicaban en 2,30 pesos y los terneros a 2,40 pesos por kilo.
La calidad de la hacienda estuvo condicionada este año por la falta de pasturas -por cuestiones climáticas- y, en consecuencia, los lotes presentados a la venta muestran menor calidad y menos kilos. La necesidad de los productores de hacerse de efectivo provoca que se vendan los animales con menos kilos aunque los consumidores sólo evalúan la terneza y pagan por ella. De hecho, el aumento de consumo de ternera es otro factor a tener en cuenta -es más cara, es más tierna- aunque es un dato desalentador para la ganadería ya que se frena el aumento en los rodeos.
• Restricciones
Aunque las exportaciones se muestran en aumento, la situación de restricción que aún se vive en Estados Unidos y Canadá termina afectando el precio que recibe el productor.
Aún es mucha la hacienda que se vuelca al consumo interno y los precios que paga el consumidor argentino no reflejan la realidad del mercado internacional. El kilo de lomo es pagado entre 9 pesos y 13 pesos en Argentina (3,20/4,60 dólares) mientras en los principales mercados del mundo el lomo se ubica entre10/20 dólares.
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