4 de mayo 2001 - 00:00

Fuerte preocupación en el gobierno por posible quiebra de Aerolíneas

Crece la preocupación en el gobierno nacional por el futuro de Aerolíneas Argentinas y se cree que la conciliación obligatoria dispuesta el miércoles por el Ministerio de Trabajo, luego de más de una semana de huelga de los técnicos, es una medida para ganar tiempo y tratar de encontrar una solución que encarrile la situación de la empresa local.

Entre hoy y mañana, Aerolíneas y Austral cubrirán servicios mínimos, según se informó ayer, hasta poner en condiciones todos los aviones luego del paro de más de una semana que se levantó ayer, cuando el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria por 10 días. Ayer, las empresas realizaron algunos vuelos pero con pocos pasajeros.

En todas las partes se nota poca expectativa de que Aerolíneas, controlada por la española Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), llegue a un acuerdo con la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA) durante el período de conciliación.

El secretario de Trabajo, Anselmo Riva, dijo que si la SEPI «no arregla su estructura, va a ir a la quiebra» y sostuvo que esa posibilidad no estará determinada «por los costos laborales», sino por los «financieros»
. También dijo que «el gobierno argentino, desde el punto de vista financiero y económico, no tiene la menor posibilidad de hacerse cargo», aunque amenazó con ir a la Justicia para quitarle la personería a APTA y declarar ilegal la huelga, si ésta vuelve a repetirse.

Por su parte, la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, sobre quien por el momento está recayendo la responsabilidad de afrontar esta crisis, indicó que trabajará sobre «hipótesis alternativas» que permitan solucionar el conflicto de fondo de Aerolíneas.

Dijo que mantuvo conversaciones con el embajador argentino en España, Ricardo Laferrière, y con el ministro Domingo Cavallo, y aseguró que «si es pertinente» viajará a Madrid para hablar con las autoridades españolas.

En tanto, el titular de APTA, Ricardo Cirielli, señaló que el de Aerolíneas «es un problema político en el que quedó evidenciado que hubo vaciamiento y por lo tanto requiere una solución política, los dos gobiernos deben ponerse de acuerdo y la empresa debe ser recuperada por los argentinos».

Pesimismo

A su vez, fuentes de la SEPI que están al frente de Aerolíneas sostuvieron que la empresa «no volverá a asumir los costos de un nuevo paro» si fracasan las actuales negociaciones, aunque en principio negaron la posibilidad de llevar a Aerolíneas a la quiebra.

De este modo, la impresión es que al término de la conciliación no habrá acuerdo porque la SEPI no cederá en sus posiciones de reducción de personal, cambio de los convenios colectivos y reducción salarial, y por lo menos el gremio de los técnicos no aceptará esas condiciones. En tal caso, como anunció el presidente de la entidad española, Pedro Ferreras, hace diez días, cuando dijo que se cumplirá con lo previsto en el plan de saneamiento, volverían a producirse los 500 despidos ahora retrotraídos y se entraría de nuevo en el paro, y con esto se estaría otra vez al borde del cierre de Aerolíneas.

En este contexto, se conoció ayer la versión de que
Eduardo Eurnekian, uno de los accionistas principales de Aeropuertos Argentina 2000, habría sido convocado por el gobierno para preguntarle si seguía interesado, como hace un año, en comprar Aerolíneas.

Fuentes oficiales aseguraron, en cambio, que fue Eurnekian el que volvió a acercarse para ofrecer algún tipo de solución por Aerolíneas.
Un primer bosquejo del proyecto incluiría la estabilidad de la mano de obra por lo menos por dos años, utilizando o no la marca de Aerolíneas Argentinas, pero operando las rutas aéreas de la empresa y comprando o logrando algún tipo de asociación con Lockheed Aircraf, empresa por ahora encargada del mantenimiento de los aviones de la Fuerza Aérea en Córdoba.

Ese proyecto, que por ahora no pasa de conversaciones informales, implica que la SEPI quede a cargo del pasivo de Aerolíneas, que asciende a 900 millones de dólares. Esta posibilidad fue descartada por voceros de la compañía recordando que en octubre de 1999, cuando American Airlines ofreció quedarse a cargo de la empresa argentina pagando los pasivos, pero no las deudas con la SEPI, ésta se negó.

Voceros de Aeropuertos Argentina 2000 descalificaron esta información, dijeron que ya no es la misma época de un año atrás debido a las dificultades financieras de las empresas aéreas y que ahora sería imposible armar la alianza que en ese momento se imaginó con Quantas y Lufthansa. Aseguraron también que «éste no es momento para invertir en la Argentina, por las tasas que hay que pagar para financiarse».

Sin embargo, voceros del gobierno creen que éste podría ser un elemento de presión de Eurnekian para conseguir mejores tasas y para poder aplicar el canon que debe pagar al Estado por los aeropuertos y parte de la inversión obligatoria en los mismos, al negocio aeronáutico, a cambio de evitarle al gobierno el problema económico y social de 6.000 personas despedidas, si Aerolíneas quiebra.

Proyecto con problemas

El proyecto Eurnekian no incluiría en principio a las norteamericanas Delta y Continental, aunque la primera tuvo en algunas oportunidades interés por Aerolíneas. Ahora, Delta ya tiene siete frecuencias semanales Buenos Aires-Atlanta y estaría en negociaciones para comprar LAPA. Por su parte, Continental tiene también adjudicadas siete frecuencias semanales a los principales destinos de EE.UU. para operar a partir de diciembre próximo.

Este bosquejo de solución para Aerolíneas, todavía muy poco claro, tiene dos problemas.
En primer lugar, es necesario que la SEPI acepte absorber por lo menos las deudas de Aerolíneas con la misma entidad española. Frente a esta dificultad, algunos voceros oficiales creen que en cualquier caso el gobierno español no recuperará lo que puso y que si se declara en quiebra deberá responder ante los acreedores.

El segundo problema es regulatorio. Nadie tiene claro en el gobierno si Eurnekian puede comprar parte de Aerolíneas (se llegó a hablar de 30% pero no sabe qué compañías comprarían el resto) en tanto ya controla el negocio aeroportuario y tiene 30% de la empresa de cabotaje Southern Winds. En este último caso, Eurnekian no puso dinero, sino que canjeó la deuda de Southern con AA 2000, lo que podría volver a proponerse para Aerolíneas, para terminar de cerrar los números.

De todas formas, por lo menos hasta ahora predomina la incertidumbre sobre el futuro de Aerolíneas y de Austral, y el eventual cierre de estas dos empresas podría tener fuerte impacto psicológico en el público.

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