11 de febrero 2008 - 00:00

Galicia: otro capítulo en una pelea familiar

La saga de la pelea familiar en el seno del Banco Galicia tuvo un nuevo episodio: el viernes, el principal grupo financiero privado del país informó a la Bolsa de Comercio porteña que dos de sus accionistas habían iniciado acciones legales contra resoluciones tomadas en su asamblea de octubre de 2006, en la que se dispuso un importante aumento de capital.

Los accionistas denunciantes son Lagarcué SA y Theseus SA, que en ambos casos tienen como dueña a María Isabel «Marisa» Escasany, hermana de Eduardo Escasany, el hombre que manejó el grupo durante una década. El Galicia tiene como accionistas principales a las familias Escasany, Braun y Ayerza, pero la hermanamenor se ha distanciado desde hace tiempo de las posiciones del tronco familiar.

Ese distanciamiento venía desde mediados de la década del 90, pero se disparó a mediados de 2000, cuando las familias controlantes -con el único y declarado fin de impedir una toma hostil del banco por un fondo extranjero- colocaron a la entidad bajo el paraguas del Grupo Financiero Galicia (GFG), procedieron a canjear las acciones del banco por nuevas del GFG y garantizaron con esto una mayoría accionaria casi blindada.

Lo que impugnaron Theseus y Lagarcué ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 8 porteño son los puntos 2, 3 y 4 de esa asamblea, los que, justamente, aprueban el aumento de capital propuesto, que ascendió a $ 100 millones valor nominal, más una prima de emisión equivalente al valor de mercado de las acciones del Galicia en ese momento, que llevó la emisión a cerca de $ 340 millones, lo que implica un aumento efectivo del capital en circulación de 21%.

El cuarto punto, además, reducía a 10 días -«el plazo mínimo legal de conformidad con lo dispuesto en el artículo 194 de la Ley de Sociedades Comerciales», según la propia acta de la Asamblea- el lapso para ejercer el derecho de preferencia (suscribir acciones en proporción a las que ya se poseen). Fuentes del Galicia dijeron a este diario que «estas presentaciones son habituales, pero no influyen sobre la actividad o las decisiones de la compañía».

Las empresas de Marisa Escasany -que en la actualidad tendrían cerca de 4% de las acciones del banco familiar- ya habían impugnado ante la Justicia porteña las decisiones de esa misma asamblea, pero su acción legal había sido desestimada por el juez de primera instancia Javier Cosentino en junio del año pasado; tampoco la Sala «D» de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial había aceptado el planteamiento, pero habían incrementado a 30 días el lapso para ejercer el derecho de preferencia.

Dejá tu comentario

Te puede interesar