Además de todos los problemas que ya causó la salida desordenada de la convertibilidad comenzará desde esta semana también a tener efectos sobre el segundo impuesto más importante del sistema tributario argentino. Desde el viernes pasado y hasta el 18 de junio casi medio millón de contribuyentes, sumando tanto empresas como particulares, comenzará a liquidar el primer anticipo del Impuesto a las Ganancias correspondiente al ejercicio 2002 y que incluye ya dos consecuencias negativas para la recaudación.
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En primer lugar, las principales empresas del país que se consideran afectadas por la devaluación están legalmente autorizadas a descontar 20% de las pérdidas que generó la salida del 1 a 1. Por otro lado, en este anticipo se recaudará definitivamente 15% menos que la liquidación de junio de 2001. Estas dos situaciones generarán que por este tributo se recaude este mes por lo menos 300 millones de pesos menos. Pero la proyección de pérdidas para el resto del año es aun mayor y podría llegar a los 1.760 millones de pesos para todo 2002.
Según la Ley de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario N° 25 que el Congreso Nacional aprobó en la primera semana de enero y por la cual se decidió abandonar la convertibilidad, las empresas que consideren y puedan probar que la devaluación les generó pérdidas concretas, podrán descontar los saldos negativos del Impuesto a las Ganancias. La ley explica además que estas pérdidas podrán tomarse en 20% anual, con lo que el quebranto se compensaría en 5 años. Hubo muchas compañías, fundamentalmente multinacionales con cierre de ejercicio el 31 de diciembre de 2001, que comenzaron ya a incluir estas pérdidas en el balance presentado en mayo pasado; amparándose en la legislación internacional sobre la teoría de la imprevisión.
•Descuento
Sin embargo, el grueso de las empresas a las que la devaluación las afectó, comenzarán a descontar las pérdidas desde el primer anticipo de Ganancias que debe liquidarse este mes. Según los análisis más optimistas de las principales consultoras impositivas del país, por la devaluación se perderán aproximadamente 3.500 millones de pesos por la caída de las liquidaciones de Ganancias. Si esta caída se divide (sin tomar actualizaciones por inflación que por ahora están prohibidas) en cinco períodos, anualmente se podrían descontar 700 millones de pesos. Como los asesores contables de las empresas ya están preparando estos descuentos desde principio de año, ya en el anticipo de junio se comenzará a liquidar 20% correspondiente al ejercicio 2002, con lo cual en los tres anticipos que restan (agosto, octubre y diciembre) se podrían descontar aproximadamente 560 millones de pesos. Este monto sería aproximadamente lo que el fisco perdería este año como consecuencias contables de la devaluación como piso; comenzando por los 140 millones que ya no se recaudarán en junio. Sin embargo, éste no será el efecto negativo en Ganancias más importante para el fisco. El factor más importante de todos es lógicamente que la depresión económica, que afecta a todos los impuestos (quizá con la única salvedad de las retenciones a las exportaciones), tendría un efecto devastador sobre Ganancias. Los analistas tributarios aseguran que como mínimo estos efectos se traducirán en una caída de 15% promedio en las liquidaciones de este impuesto en lo que resta del año. Ese porcentaje surge de los datos recogidos por la propia Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) a partir de las presentaciones de declaraciones juradas de las empresas que cerraron sus balances el 31 de diciembre pasado y que liquidaron Ganancias del ejercicio 2001 el mes pasado; a lo que hay que sumar la presentación de los particulares también en mayo de 2002. Esto quiere decir que entre 2001 y 2002 la recaudación de este tributo bajó en por lo menos 1.500 millones.
Como los anticipos de Ganancias del ejercicio 2002 que comienzan a liquidarse en junio se basan en lo que se denomina «el impuesto determinado» del ejercicio anterior, esto es la cifra de Ganancias total de todo el ejercicio anterior; se puede deducir que como mínimo habrá ingresos por 1.500 pesos menores en las liquidaciones de Ganancias. Esto implicaría aproximadamente 300 millones de pesos por anticipo, lo que determinaría casi 1.200 millones de pesos en todo el segundo semestre. Si se suma esta cifra con los 560 millones de pesos que se dejarán de recaudar por los efectos de la devaluación permitidos legalmente dentro de la Ley de Emergencia Pública, la suma total de pérdidas en Ganancias para este año sería de 1.760 millones de pesos como piso.
•Justicia
Estas dos noticias no son aún las únicas novedades negativas que el gobierno deberá reconocer. Tal como anticipó este diario el 9 de mayo, ya está totalmente abandonado en algún cajón del Senado el proyecto que tiene media sanción de Diputados por el cual los jueces y el personal administrativo con salarios superiores a los de los jueces de primera instancia deberían pagar el Impuesto a las Ganancias, del que hoy son los únicos privilegiados que continúan exentos. Aparentemente la decisión definitiva de no avanzar más en este proyecto sería una prueba de amor para la Justicia, para que el Poder Judicial no ponga palos en la rueda de la puesta en práctica del plan de salida del «corralito» que está reglamentando el ministerio de Roberto Lavagna; además de lógicamente el congelamiento de la idea de efectuar un juicio político a ciertos miembros de la Corte Suprema. Por esta vía, según cálculos de la AFIP, se podrían recaudar aproximadamente 110 millones de pesos anuales dentro del tributo a las Ganancias. El consuelo, en este caso, es que la pérdida de la recaudación por no incluir a los jueces en este impuesto no tendrá efectos concretos este año, sino que se sufrirán desde 2003 cuando los contribuyentes deban liquidar los resultados (muy negativos) del ejercicio 2002.
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