5 de julio 2001 - 00:00

GATIC ABRE PLANTAS EN UNA SEMANA (05/07/2001)

Gatic tendría oxígeno para un par de meses más, luego de que el Estado le entregue un bono para devolverle un saldo técnico de IVA por u$s 12 millones. La empresa admitió que su deuda por salarios atrasados alcanza los u$s 6,5 millones, y corresponde a unas tres quincenas promedio. El auxilio les permitirá reabrir la semana próxima las plantas de Coronel Suárez, Pigüé y las dos de La Rioja, cerradas y con su personal suspendido. Sin embargo, advirtieron, de no ponerse límites a la avalancha de ropa y zapatos falsificados o importados a precio de dumping, la actividad no tiene posibilidades de supervivencia en el país.

«En otros países, la mercadería trucha es 5% del total del mercado de indumentaria y calzado; acá es 50%: así es imposible garantizar la continuidad de las empresas del sector. Por eso cerraron 2.400 en cinco años.»
Con los argumentos que viene esgrimiendo desde hace cinco años Fabián Bakchellian -CEO de Gatic- presentó una investigación con cámara oculta que hicieron en varias ferias donde se vende ropa falsificada, y cuyos detalles fueran adelantados por este diario. En el video se demuestra cómo trabajadores indocumentados (bolivianos, peruanos) son reclutados por «empresarios» coreanos o chinos en la esquina de Cobo y Curapaligüe (Bajo Flores) para trabajar hasta 20 horas, siete días a la semana, en condiciones semejantes a la esclavitud. Bakchellian dijo que no sólo su marca Adidas estaba siendo duramente castigada por la falsificación: también Polo (de IBG, subsidiaria de The Exxel Group) era una de las «favoritas» de las mafias de la ropa trucha. «Mantuvimos reuniones con Federico Alvarez Castillo, que hace algún tiempo encabezó operativos de confiscación de prendas falsas, pero después sufrió amenazas y se llamaron a silencio. ¿Si a mí me amenazaron? Y, presiones hemos tenido, no voy a negarlo...», admitió el empresario.

Bakchellian afirmó sentirse «muy solo en esta pelea: no sólo los demás fabricantes e importadores no nos acompañan; tampoco las cámaras que tienen que ver con la actividad». Relató que muchas veces las fuerzas de seguridad se muestran renuentes a accionar contra las «mafias» (en el video se ve a un agente parado junto a un puesto de ropa trucha, que les pide documentos al camarógrafo y al periodista...) «Muchas veces nos han dicho: 'OK, hacemos el allanamiento y la confiscación, pero danos un peso por prenda secuestrada'. Así es imposible combatir la delincuencia, lo mismo que con funcionarios que dicen no levantar las ferias truchas para no dejar sin trabajo a la gente que vende la ropa y los zapatos...»

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