Gobierno ahora busca argumentos para decir que no a gobernadores
Los gobernadores José Manuel de la Sota y Carlos Ruckauf fueron muy críticos el fin de se-mana en el momento de evaluar al gobierno y reclamar ayuda para las terminales automotrices instaladas en sus provincias. Llamaron a un "convenio" que sume a las automotrices, autopartistas y sindicatos, además de los ejecutivos provinciales y nacionales; todo sobre la base de reducir impuestos comenzando por los que cobra el Ministerio de Economía. Aseguraron que la primera piedra será lanzada por ellos mismos, reduciendo Ingresos Brutos provinciales. Ya José Luis Machinea y el secretario de Industria, Javier Tizado, dejaron entrever que rechazarán el proyecto. De la Sota y Ruckauf doblaron la apuesta y bajarán costos para las automotrices. Utilizando los planes Trabajar locales y nacionales lanzarán una reducción en los aportes patronales que podría llegar a 5% de los costos de las terminales.
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De esta manera, reaparece el problema de fondo del sector automotor: la guerra entre terminales y autopartistas o, mejor dicho, entre las montadoras de autos y las siderúrgicas (más específicamente, Techint). Si esta batalla fue siempre incesante, se hizo más cruda desde que Machinea decidió poner al frente de la Secretaría de Industria a uno de los hombres clave del grupo Techint, Javier Tizado.
La desregulación del sector que circula como idea en algunas oficinas del gabinete sería de difícil implementación por el conflicto con ese sector. Y tendría una repercusión formidable en relación con Brasil, ya que el mantenimiento de un nivel de actividad entre los fabricantes de autopartes fue una de las dificultades mayores de la negociación con los brasileños hasta que se fijó una cuota de participación nacional en el montaje, que regirá hasta 2006.
Si estas ideas pueden resultar demasiado innovadoras para el momento, da la impresión de que el gobierno pretende avanzar con pasos más cortos en otros campos: por ejemplo, el de la simplificación de los trámites registrales para los automóviles, a la que se refirió De la Rúa en el encuentro de Olivos del viernes. El costo de esas operaciones representa a veces, en los autos usados, 10% del precio de la unidad.



