16 de mayo 2001 - 00:00

Gobierno busca postergar definición en Aerolíneas

La Ministra de Trabajo, Patricia Bullrich
La Ministra de Trabajo, Patricia Bullrich
El gobierno busca postergar hasta agosto una definición sobre la crisis de Aerolíneas Argentinas, según surge de las iniciativas generadas anoche en el Ministerio de Trabajo, que incluyen un acta-acuerdo con cinco de los siete gremios y otra con la SEPI, la sociedad estatal española que es la principal accionista de la compañía local.

Para hoy, a las 10, están convocados los gremios y, para las 11, los representantes empresarios. El acta con los cinco gremios (pilotos de Aerolíneas, pilotos de Austral, personal superior, técnicos de vuelo y administrativos) fija un plazo de 90 días para rever los convenios colectivos y las reducciones salariales, a cambio de la estabilidad laboral por dos años.

El acta con la SEPI compromete el funcionamiento de Aerolíneas como mínimo hasta agosto próximo, fecha en la que también vencería el plazo para negociar con los gremios.

La impresión es que si ambas partes aceptan, lo que todavía no se sabe, la situación se retrotraería a octubre del año pasado. Cuatro de los cinco gremios que hoy firmarían el acta ya habían aceptado en esa fecha renegociar con la empresa condiciones laborales y salarios. Ahora sólo se agregó el de administrativos. En el gobierno se hablaba que el cambio de las condiciones laborales, la reducción salarial a cambio de un bono de la propia empresas en acciones, podría resultar una propuesta interesante para los gremios y para la propia empresa.

• Arbitraje

Sin embargo, la semana pasada, cuando el Ministerio de Trabajo quiso poner por escrito las nuevas condiciones laborales, algunos gremios, en particular los pilotos, se negaron a aceptar la rebaja salarial que, en su caso, llegaría a 20%.

En cuanto a los dos gremios que no están dispuestos a firmar el acta (el de los técnicos de tierra que hizo el paro por nueve días tras más de 200 despidos hasta hace dos semanas, y el de tripulantes de vuelo), la ministra Patricia Bullrich propuso un «arbitraje voluntario», mecanismo novedoso en materia laboral en el país. El sistema consistiría en que ambas partes acuerden nombrar a un tercero como árbitro para solucionar las diferencias existentes. La aceptación de este arbitraje es clave en tanto vence hoy la conciliación obligatoria entre la empresa y el gremio de los técnicos y Trabajo no la prorrogaría.

Si no hay acuerdo sobre el arbitraje voluntario, la SEPI podría volver a despedir a los técnicos y disparar de nuevo la huelga. Una actitud de esa naturaleza implicaría el cierre casi inminente de Aerolíneas, por lo que se supone que Bullrich cuenta con algún elemento para creer que el arbitraje será aceptado por ambas partes.

De todas formas, en caso de que las dos actas se firmen y el arbitraje se acepte, todo indica que sólo se está ganando tiempo en una situación que ya sería considerada casi terminal tanto por el gobierno español como por el argentino.

El presidente de la SEPI, Pedro Ferreras, dijo ante el Congreso español que la empresa no pondrá más dinero en Aerolíneas hace menos de un mes. De todas formas, los compromisos políticos entre ambos gobiernos y las fuertes inversiones españolas en la Argentina exigirían que la SEPI abandone Aerolíneas de una manera ordenada, permitiendo de alguna manera su continuidad, para no sufrir el mismo costo político que le significó la quiebra y desaparición de la venezolana VIASA. Puede presumirse que si todo sale como Bullrich lo viene armando, los dos gobiernos tendrán 90 días para ordenar la salida y permitir el ingreso de un nuevo grupo empresario, que podría ser el liderado por Eduardo Eurnekian, como se viene mencionando. Estas presunciones surgen porque el problema de Aerolíneas está lejos de ser sólo laboral. La empresa perdió en el último ejercicio 300 millones de dólares y sólo ahorraría unos 25 millones de dólares, aun si los gremios aceptaran todas las condiciones impuestas por la SEPI. Un dato llamativo es que la crisis quedó por ahora sólo en manos de Bullrich, y tanto el ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, de quien depende directamente el tema, como el de Economía dieron un paso al costado esta semana. En tanto, hace ocho días Bastos dijo ante la Bicameral del Congreso que una posibilidad es la quiebra de Aerolíneas, quedando la SEPI a cargo de los pasivos, y garantizar la continuidad de la empresa mediante la licitación o adjudicación inmediata de los activos, que son principalmente las rutas.

• Apoyo

Por su parte, Domingo Cavallo dijo el viernes que el gobierno apoyará toda propuesta que surja para salvar a Aerolíneas, aunque el Estado no pondría dinero en la empresa. Si hoy se firman los tres documentos que Bullrich ideó como solución por lo menos transitoria, podría empezar una negociación entre ambos gobiernos sobre los pasivos de Aerolíneas, que los españoles seguramente pretenderán compartir, aunque la mayor parte de ellos es con la propia SEPI. Si en cambio no hay acuerdo de las partes, empezaría de inmediato el tiempo de descuento para Aerolíneas, sin que por el momento el gobierno de Fernando de la Rúa cuente con una propuesta sólida para mantener abierta la compañía.

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