14 de marzo 2003 - 00:00

Gobierno negocia con las petroleras por aeronafta

El ministro de la Producción, Aníbal Fernández, está dispuesto a tirarle un salvavidas a las empresas locales de aviación por 90 días, con el evidente propósito de evitar que alguna deje de volar en las últimas semanas del actual gobierno.

Según trascendidos de fuentes confiables del gobierno, la mayor preocupación es por LAPA, la aérea que Eduardo Eurnekian vendió a un consorcio de hombres de negocios de origen local y una empresa boliviana de aviación.

Las petroleras que suministran combustible a LAPA le exigen el pago por anticipado, porque la empresa está en una complicada convocatoria de acreedores (se discute en segunda instancia judicial si corresponde la pesificación de las deudas), y posteriormente se retrasó en los pagos.


En las dos últimas semanas, el propio secretario de Turismo, Daniel Scioli, tuvo que intervenir dos veces para que las petroleras le aceptaran a LAPA pagos a cuenta, y no el total del pago anticipado. En las dos oportunidades, la empresa estuvo a punto de dejar de volar, al extremo que también Scioli habría pedido a Aerolíneas Argentinas que mantuviera dos aviones de reserva, preparados para volar, si LAPA dejaba a los pasajeros varados en algún punto del país.

Fernández no tuvo éxito en su primer iniciativa de subsidiar en parte el combustible que usan las aerolíneas, utilizando ingresos provenientes de las retenciones a la exportación de petróleo. El ministro Roberto Lavagna fue intransigente, por lo cual Fernández decidió encontrar en otro lado los recursos que necesita y que rondan 20 millones de pesos para 90 días.

Los fondos saldrían ahora del canon que pagaría por mes Aeropuertos Argentina 2000 (AA2000) al Estado nacional si se firma el decreto aprobando la renegociación del contrato, que pactó la concesionaria con una comisión especial.


Los allegados al Ministerio de la Producción creen que el decreto saldrá «en poco tiempo», y que no recibirá objeciones porque no contiene aumento de tarifas. Sin embargo, por la ley de emergencia debe pasar por la comisión de seguimiento que creó esa norma, y por el decreto que dispuso la renegociación, también debe verlo la Comisión Bicameral de privatizaciones.

• Acta de acuerdo

Pero, aun cuando esos pasos se cumplieran rápidamente (por ahora el documento todavía está en el Ministerio de Economía), y no hubiera cuestionamientos en la Justicia, el contrato necesitaría por lo menos un mes más para ser aprobado por decreto.

Por esa razón, el primer paso al que apunta el Ministerio de la Producción es a la firma de un acta acuerdo con las empresas petroleras, para que éstas suministren aeronafta a precio preferencial, con la «garantía» de que percibirán la diferencia cuando AA2000 empiece a pagar.

A última hora de ayer, las más importantes proveedoras del combustible para aviación dijeron que no habían recibido ningún llamado del gobierno para tratar esta cuestión. Sin embargo, en el Ministerio de la Producción se maneja un proyecto bastante pulido del acta acuerdo con las petroleras que contempla los siguientes puntos:

• El litro de aeronafta se venderá a 0,58 de peso hasta 20 millones de litros mensuales por 90 días (el precio actual es de alrededor de 1 peso).

• El volumen es el promedio consumido en los últimos seis meses.

• Serán beneficiarias Aerolíneas Argentinas, Austral, LAPA, Southern Winds, Dinar, Aerovip y American Falcon, y sólo tendrán combustible subsidiado para los vuelos regulares de cabotaje, es decir, se excluyen los charters.

El gobierno admite que si la renegociación con AA2000 se frena en el Parlamento o en la Justicia, «el riesgo lo corren las petroleras». Los funcionarios también reconocen que lo que están por pedir a esas compañías requerirá la intervención casi personal del presidente Eduardo Duhalde.


Asimismo, al igual que Lavagna, aunque con más tacto, los funcionarios de Producción apelan a que el gobierno podría subir las retenciones a la exportación de petróleo.

Como siempre que ven venir una presión, las petroleras dijeron ayer que no estaban convencidas de firmar un acuerdo a menos que como en el caso del gasoil puedan compensar la diferencia de precios con retenciones o con otros impuestos.

De todas formas, la salida ideada por el gobierno sólo les asegura a las empresas aéreas un alivio en el capital de trabajo, mientras quedan pendientes problemas de fondo comunes a todas, como la caída de la demanda, que se profundizaría con la guerra en Irak, y la sobreoferta en el mercado local.

A los problemas de LAPA, se une que Dinar dejó de volar desde fines de enero, y tiene un único avión actualmente en reparación, que cuando esté en condiciones sólo cubrirá una frecuencia (Buenos Aires-Salta) de las nueve que tiene autorizadas la empresa, ya que desde fines de octubre abandonó los ocho destinos restantes.

Un dato que puede resultar conflictivo es que como el subsidio será en proporción al combustible utilizado, la que más percibirá será Aerolíneas, que anunció ganancias en el último año por 13 millones de pesos.

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