La Secretaría de Energía reveló en una resolución -la N° 1 del año- una fuerte preocupación por el suministro eléctrico en el próximo invierno, debido a problemas de generación y de transporte. Surge de la norma que se teme que falte gas natural para las centrales eléctricas y que éstas dejen de operar debido al alto costo del combustible sustituto, el gasoil, y en algunos casos el fueloil.
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La preocupación parece de tal magnitud que la resolución contempla «implementar campañas publicitarias con el fin de concientizar a la población sobre la necesidad de aplicar un programa de uso racional de la energía». Esta iniciativa permite presumir que la secretaría a cargo de Enrique Devoto teme problemas de generación en este mismo invierno, y no en cuatro o cinco años, como se venía previendo por la falta de inversión del último quinquenio.
La norma dictada es de alta complejidad técnica, hasta el punto que las empresas eléctricas fueron convocadas a una reunión de cuatro horas de duración para la semana próxima. No obstante, en principio, se entiende que Energía ofrece una compensación -que no está cuantificada-a las centrales térmicas que presenten ofertas firmes de potencia par las horas pico de consumo y de disponibilidad de combustible.
La norma prevé que, en caso de que se necesite usar esa potencia y combustible ofertados y los mismos no estén disponibles, las generadoras serán penalizadas con una sanción equivalente a 14 veces la energía no suministrada.
Por lo menos en principio, el sistema no parece alentador para las empresas. Ocurre, en primer lugar, que el costo por unidad de generación es de $14 si se produce con gas natural y asciende a 300 pesos si se genera con ga-soil, debido a que el precio del primero se congeló y el segundo se adecuó a los valores internacionales.
• Reserva
Por otra parte, se considera que hay suficiente hidraulicidad como para que el organismo encargado de despachar las centrales que suministran energía al sistema nacional siga privilegiando a las centrales hidroeléctricas, que son las de precio más bajo.
De este modo, el gobierno estaría pidiendo contar con una reserva de generación térmica, por si hay fallas en el sistema de transporte que opera Transener y transporta la energía de las represas del Comahue (como ocurrió el domingo 1 de diciembre con el apagón que afectó a varias zonas del país). Pero sin la seguridad de que va a entrar en servicio, es muy difícil que las centrales térmicas compren gasoil. Por lo general, en marzo o abril de cada año, esas empresas formaban un stock de combustible líquido, que habitualmente importaban. Compraban toda la carga de un buque que transporta 30.000 metros cúbicos de gasoil y que hoy cuesta entre 5 y 6 millones de pesos. Si no se usaba, porque había suficiente gas natural, las empresas lo reexportaban a un costo de 20% del total de la compra.
Ahora, las empresas no formarían ese stock si no se les garantiza que se lo va a usar, lo que en realidad Energía sólo podría hacerlo en forma muy restringida, porque no hay seguridad de cuánta energía de generación tér-mica puede necesitarse.
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