El exceso de lluvias en los últimos días en las principales zonas de producción agrícola-ganadera golpeó de lleno sobre la soja. Se estiman ya pérdidas que podrían llegar a 10% de una producción prevista de 45,5 millones de toneladas. Un recorte de tal magnitud -4,5 millones de toneladas- implicará una pérdida de casi 900 millones de dólares para los agricultores. Pero también el gobierno sentirá el revés: por retenciones dejarán de ingresar u$s 330 millones. Una mala noticia que se suma a las pérdidas por distorsiones en precios y en mercados.
Las lluvias, que causaron desabastecimiento de alimentos y anegamientos en los campos, provocarán también fuertes recortes en los rendimientos de la soja y una caída entre 8% y 10% en la cosecha de la oleaginosa. Las evaluaciones privadas ya son contundentes: el exceso de precipitaciones hará disminuir entre 4 y 4,5 millones de toneladas una supercosecha sojera prevista en 45,5 millones.
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Si las pérdidas se evalúan en ingresos, hay dos perdedores: los productores y el gobierno. Los agricultores dejarán de percibir u$s 885 millones en valor de una recolección que se redujo dramáticamente (calculado sobre un precio interno de u$s 196,8 por tonelada) y el Estado dejaría de recaudar u$s 331 millones por retenciones a la exportación, por un grano que se calcula sobre el valor FOB que ayer quedó en u$s 267,5 para la oleaginosa.
Si las condiciones climáticas no empeoran en los próximos días, el cuadro de situación es el planteado y permitirá la reanudación de la cosecha recién sobre el final de la semana próxima. Ya se estiman -según los informes privadospérdidas directas por plantas estropeadas, enfermedades, y caída de granos. También habría pérdidas indirectas por menor calidad de los granos, lo que generará menor rinde en aceite, gastos de secado, en definitiva, menor precio que recibirá el agricultor por un fuerte recorte en la calidad del cultivo.
Negocio viable
El impacto de una soja de menor calidad se sentirá, entonces, en el bolsillo del productor, recortando un negocio que es sobradamente viable. Un reciente informe del INTA Pergamino demuestra que «la rentabilidad del cultivo de soja para la futura temporada calculada sobre la base del precio del mercado de futuros de mayo de 2007 de 196 u$s/t y según los rendimientos de 28 a 38 quintales por hectárea, mostró los márgenes brutos más altos del año, que alcanzaron entre 279 a 429 u$s/ha». Reinaldo Muñoz, el autor del trabajo, sostiene que «dichos resultados económicos constituyeron excelentes previsiones de rentabilidad de la cosecha futura, pero cabe destacar que por una nueva quincena fueron inferiores a las mostradas por el maíz».
El especialista del organismo técnico evaluó también el precio de la oleaginosa previo a estas complicaciones climáticas. «Según el valor FOB de referencia para embarques cercanos de 265 u$s/t para los puertos locales con un dólar de 3,068 $/u$s, las retenciones de 27,5% y los gastos habituales de la exportación de u$s 7 darían una capacidad de pago de 202 u$s/t, por arriba de lo que se pagó en el mercado físico para la mercadería cercana». En efecto, la soja se pagaba durante los últimos días -aun ayer, luego de la recuperación del mercado local como consecuencia de la tendencia internacional-a u$s 196 por tonelada.
En otra área sojera importante, Santa Fe, también se admitían fuertes pérdidas por el clima, aunque aún no se emitieron estimaciones de pérdidas oficiales. A nivel privado, se calculaba en 8%.
Con este escenario la cosecha sojera podría rondar en 41 millones de toneladas. Sin embargo, algunos analistas no creían ayer que el gobierno acepte recortar los positivos guarismos que ofrece la soja: «El récord de cosecha es muy impactante y seguramente el recorte oficial será sensiblemente menor», decían. «La verdad se conocerá recién el año que viene, cuando se ajusten las existencias finales de una campaña que se presume muy demandada», indicaban los analistas.
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