12 de febrero 2003 - 00:00

Greenspan habló de la economía y la guerra

Washington, Estados Unidos (EFE, AFP y Reuters) - El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, advirtió ayer que la incertidumbre creada por una posible guerra en Irak presenta «barreras formidables» para el gasto de las empresas y genera desincentivos para las inversiones.

En su informe semestral ante la comisión bancaria del Senado de los EE.UU., el titular de la Fed dijo que ello acentúa las debilidades de la economía estadounidense, pero acto seguido buscó amortiguar sus palabras asegurando que no hace falta otro «estímulo económico», y dejó en claro que no prevé en el corto plazo volver a bajar las tasas.

«La flexibilización de la política monetaria desde comienzos de 2001 ha llevado las tasas de interés a su nivel más bajo en cuatro décadas, y eso debería ser suficiente para la reactivación que, aunque lenta, está en marcha»,
aseguró.

El discurso ante los legisladores estadounidenses mostró a un Greenspan optimista, que de todas formas no logró ocultar cierta preocupación por lo que ocurra a corto plazo en Irak.

• Barreras

«La proximidad de una campaña militar de EE.UU. contra Irak levanta barreras formidables para los empresarios e inversionistas y dificulta un diagnóstico preciso de la salud económica del país», manifestó al respecto.

Sin embargo, Greenspan está persuadido de que la economía estadounidense tiene el potencial para crecer vigorosamente y que una vez que las tensiones decrezcan, de una u otra forma, volverá a funcionar a pleno. «Si estas incertidumbres disminuyen considerablemente a corto plazo, deberíamos tener más claro si tenemos un sector empresarial y una economía dispuestos a crecer más rápidamente -nuestra expectativa más probable- o unos que aún están funcionando bajo persistentes tensiones y desequilibrios que han sido erróneamente identificados como transitorios», aseguró.

Lo cierto es que Greenspan acudió al Congreso estadounidense cuando éste debate todavía el presupuesto federal para el año fiscal en curso y tiene ante sí la propuesta del presidente George W. Bush para un presupuesto con déficit sin precedentes para el año siguiente. En este sentido, al abordar el plan de reactivación por 674.000 millones de dólares en 10 años que impulsa Bush, muy criticado porque aumentará el déficit presupuestario, Greenspan subrayó la necesidad de una disciplina presupuestaria a largo plazo. De hecho, brindó un apoyo crítico al plan de Bush. La supresión del doble tributo sobre los dividendos, pieza fundamental del plan, es algo bueno, dijo, aunque admitió que habría preferido que la supresión fuera para las empresas en vez de ser para los accionistas, como prevé el proyecto presidencial.

• Deuda

Acto seguido, Greenspan consideró que ya no es factible llevar adelante la eliminación de la deuda federal a corto plazo como él había propuesto hace algunos años, debido, en gran parte, a que la drástica caída en la Bolsa de Valores ha reducido los ingresos.

«Con el actual nivel de los ingresos y la posición de la base impositiva, esto ya no es factible como una prioridad», dijo.

Greenspan manifestó también que el aumento en los déficit presupuestarios puede provocar un alza en las tasas de interés, lo que pondría un freno a la economía.

En tanto, la Reserva Federal, según dio a conocer su titular, estima que
el PBI de Estados Unidos crecerá este año entre 3,35% y 3,50%. Además, se calcula que durante todo 2003 la tasa de desempleo se mantendrá entre 5,75% y 6% de la fuerza laboral.

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