El mercado está hambriento de algunas realidades con que alimentar la mejora de los precios. Es cierto que cada tanto surge alguna noticia como la del viernes (luego del cierre de las operaciones) gracias a la cual Microsoft ganaba más de 4%, que "garantizan" hasta cierto punto que la jornada -de hoy- puede ser positiva. Pero por más positivo que sea para la empresa, el hecho que se resuelva finalmente el sonado caso del Departamento de Justicia en contra de la firma de Bill Gates por prácticas monopólicas, no es algo que pase todos los días. Es así que estos hechos puntuales tiene un peso específico que no puede neutralizar el efecto de más largo plazo de una economía que sigue sin crecer en la medida que lo requieren los consumidores. Durante los últimos cinco días hábiles, se conocieron el índice de confianza de los consumidores, el reporte de empleo, el índice ISM, etc., todos con valores debajo de lo que esperaban los analistas. Claro que el mercado tiene esta cosa de "agarrarse" de cualquier argumento cuando lo que quiere es subir o bajar más allá de lo que indica la realidad. No sorprende, entonces, que el argumento más escuchado para justificar la suba del viernes, cuando el Promedio Industrial ganó 1,44% para quedar en 8.517,64 puntos y el NASDAQ trepó 2,33% (revirtiendo ambos lo que hasta entonces había sido un resultado semanal negativo), fuera que tan malas nuevas sólo podían desembocar en un recorte en costo del dinero, a ser anunciado por la Fed luego de su reunión del miércoles. De todas formas es bueno seguir optando por la prudencia. El mercado sigue "débil" y los resultados electorales pueden significar esta vez algo muy distinto a lo que estamos acostumbrados.
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