13 de octubre 2003 - 00:00

Grupo antisubsidios se previene por las "desviaciones ideológicas"

Los miembros del ahora flamante GX, según el nombre con que el canciller argentino, Rafael Bielsa, definió al grupo de Estados asociados a partir de la fallida cumbre de Cancún de la Organización Mundial de Comercio (OMC), decidieron el viernes pasado en Buenos Aires seguir adelante como organización extraoficial internacional, pero con una decisión política previa.

Este GX se dedicará exclusivamente a reclamar en todos los órganos mundiales posibles una apertura en las negociaciones de los subsidios agrícolas en Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. Sin embargo, no avanzará un solo metro más allá de esta postura.

La idea es que en ningún momento se lo compare o relacione con un grupo de países tipo No Alineados o «setentista», según la definición que el propio Bielsa dio el viernes en Buenos Aires.

Bajo estas condiciones políticas, varios países hasta ahora adherentes (Chile, México y Sudáfrica, además de la Argentina), y algo celosos por algún sesgo ideológico antinorteamericano que podría haber tomado el GX, continuarán participando del grupo, reclamando la apertura de los mercados agrícolas de los países desarrollados.

• Conclusión

Esta fue la principal conclusión de la reunión que el viernes cumplieron en Buenos Aires varios miembros originales del G22, donde durante un almuerzo en el Palacio San Martín, la sede de la Cancillería argentina, resolvieron, entre otros temas, el nombre que tendrá el grupo en el futuro. Como la posibilidad de bautizarlo definitivamente con un número exacto se hacía ya imposible (dada la cantidad de Estados que ingresan y salen del grupo), el propio Bielsa lo llamó «X» como una forma de terminar con el debate.

En definitiva, los países que el viernes firmaron el
Acta de Buenos Aires fueron la Argentina, Bolivia, el Brasil, Chile, China, Cuba, Egipto, la India, México, Paraguay, Sudáfrica y Venezuela. A estos se sumarían vía adhesión directa Indonesia, Malasia y Pakistán; y se espera la definición de algunos países latinoamericanos como Perú (que asistió a Buenos Aires pero no firmó la declaración) y Colombia, muy presionados por Estados Unidos para abandonar el grupo. Ya están prácticamente afuera Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Honduras.

Los países que quedaron, en realidad, son todos los que se revelaron en la última ronda de la OMC en Cancún, y llamaron a volver al «concepto fundamental de la ronda de Doha (noviembre de 2001): el desarrollo y la agricultura son la parte central de las negociaciones».

«Hay vida después de Cancún»,
ironizó Bielsa al hablar del encuentro, intentando bajar, además, el tono de la confrontación con Europa y Estados Unidos, aunque insistió en que «lo que se discute aquí es opulencia versus subsistencia. Y nuestros países debaten sobre la subsistencia», advirtió el canciller.

• Desafío

El mayor desafío que tendrá desde ahora en adelante el GX es el de lograr que desde la OMC haya una nueva reunión para discutir el comercio mundial, luego del fracaso de Cancún y sin que se rompa el nuevo bloque.

Para esto también en Buenos Aires quedó un tema en claro. La reunión, pactada para antes del 15 de diciembre en Ginebra, no debería incluir el conflictivo tema de los «capítulos de Singapur», que en definitiva fueron la esencia del fracaso de Cancún, y limitarse a discutir la situación de los subsidios agrícolas y la apertura industrial.

Esos temas de Singapur, que en teoría traban el avance de las negociaciones en la OMC que por la Argentina son encabezadas por el
secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, son las compras gubernamentales, los servicios, la protección de inversiones y los derechos de patentes y propiedad intelectual.

Los miembros del GX que además son integrantes del Mercosur (la Argentina, el Brasil y el Paraguay, mientras que el Uruguay es observador), como prueba de buena voluntad decidieron suspender momentáneamente la denuncia de la llamada Cláusula de Paz de la OMC, que impide a las naciones miembro llevar ante tribunales arbitrales a los países que subsidian a sus productores y exportaciones, y que vence el 31 de diciembre. De todas formas, la Argentina ratificó que no aceptará otorgar una prórroga, como lo pretenden Estados Unidos y Europa.


Ven bien a Brasil en el largo plazo

San Pablo (ANSA) - La economía brasileña puede superar a Italia, la sexta potencia económica del mundo, en 20 años, sostiene un estudio del banco de inversiones norteamericano Goldman Sachs, divulgado en Brasil.

El estudio muestra su optimismo frente a la economía brasileña, pese a que el país cayó del octavo al decimoquinto lugar en la economía mundial en pocos años, y en 2003 debe registrar un crecimiento del Producto Bruto Interno inferior a 1%.

Sin embargo, para Goldman Sachs, Brasil puede superar a las economías italiana y francesa en 2031, y a la de Gran Bretaña y Alemania, en 2036.

Los economistas
Roopa Purushothaman y Sandra Lawson, autores del estudio, hicieron un ejercicio comparativo del potencial de crecimiento de cuatro países -Brasil, Rusia, India y China- y de los seis países más desarrollados (Estados Unidos, Alemania, Japón, Reino Unido, Francia e Italia, el G-6) hasta 2050. La conclusión es que, sumados, los cuatro emergentes podrán ser mayores que las economías del G-6 en 2039. China podría superar a Estados Unidos como la mayor economía mundial en 2041 y ya en 2016 ocupar el segundo lugar.

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