San Pablo (enviado especial) - La Argentina y Brasil irán a Estados Unidos como bloque antes de fin de año a reclamar una mayor ayuda financiera. Tal como adelantó este diario el lunes pasado, este tema fue uno de los capítulos clave en los dos días de negociaciones que los negociadores de los dos países -incluyendo a los presidentes Fernando de la Rúa y Fernando Henrique Cardoso-, mantuvieron en Brasilia y San Pablo.
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La confirmación de esta política fue dada en conjunto por los dos ministros de Relaciones Exteriores, Adalberto Rodríguez Giavarini y Celso Lafer, en la presentación de apertura que los funcionarios tuvieron ayer por la mañana en el marco del precoloquio de IDEA que se realizó en esta ciudad.
La presentación oficial de esta política exterior para el corto plazo fue dada por el propio Giavarini, que siguiendo la línea de reportaje publicado ayer en este diario, criticó que dos países «que hicieron todas las reformas, privatizaron, abrieron sus economías y ajustaron sus gastos, tienen tasas de riesgo-país por encima de los 1.000 puntos», lo que «hace imposible la competencia inter-nacional».
Según el canciller argentino, en coincidencia con Lafer que escuchaba y asentía atentamente a las palabras del argentino, los dos países están en condiciones de «reclamar que esta región hizo todos los deberes y que no merece esta situación», además de mencionar que «el mundo no resiste hoy que en esta parte haya ruidos extras», que podría generar una crisis económica.
Esta línea editorial, marcada desde el primer momento en que se reunieron De la Rúa y Cardoso ayer en el palacio del Planalto en la capital brasile-ña, fue el eje de discusión de todos las ruedas de negociaciones. En parte el destinatario de esta política fue Domingo Cavallo, que a horas de los atentados del 11 de setiembre comenzó a exhibir la bandera de la necesidad de discutir el proceso de integración entre la Argentina y Brasil. La respuesta al ministro de Economía argentino vino de parte del canciller Lafer, que aseguró que a partir de este conflicto el Mercosur aprendió a que «no debe retroceder un solo grado en su proceso de integración».
A partir de estas dos reuniones quedó en claro que la posición de los dos gobiernos será marchar juntos ante el conflicto y reclamar una solución financiera común en los próximos meses.
Para esto los dos presidentes dieron la orden de crear algún organismo institucional que lleve a la capital norteamericana una propuesta común pero respetando las dos individualidades. Esto es el plan de reestructuración de la deuda argentina y una especie de blindaje financiero en el caso brasileño.
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