6 de junio 2001 - 00:00

Habría crisis energética en el Brasil hasta 2003

Rio de Janeiro y San Pablo (EFE, DPA, AFP, ANSA) - Se complica más Brasil. Ahora advierten que el racionamiento de energía podría extenderse hasta 2003. Además, nuevos informes señalan que la sequía que dejó sin agua las represas puede reducir la producción de alimentos, perjudicando a más de 10 millones de personas, y hacer colapsar el sistema de transporte por carreteras.

La gravedad de la crisis llevó al ministro de Desarrollo Agrario, Raúl Jungmann, a convocar a una reunión de urgencia con los directivos de los principales organismos asistenciales del país para discutir el envío de ayuda a los ocho estados del nordeste de Brasil.

La sequía obligó a los gobiernos regionales a declarar 370 municipios en estado de «calamidad pública» y pedir ayuda a las autoridades nacionales para paliar la falta de agua y alimentos que comienza a sentirse en esas poblaciones, en las que viven 10,8 millones de personas. Pero si en los dos próximos meses no llueve, el número de municipios en estado de calamidad subirá a 770, sobre un total de 1.785 del nordeste brasileño, una región habitada por 46,7 millones de personas.

Para agravar la situación, el severo racionamiento que afecta a poco más de la mitad del territorio brasileño se extenderá en los próximos días a todo el país, según informaron ayer fuentes oficiales.

El ministro de Minas y Energía, José Jorge Vasconcelos, dijo en el Congreso que las regiones norte y sur del país, las únicas que habían quedado fuera del racionamiento impuesto al resto de Brasil, también deberán economizar energía en los próximos meses.

En el caso de la región norte, que comprende los estados de Acre, Amazonas, Rondonia, Roraima, Pará, Amapá y Tocantins, las medidas de ahorro comenzarán a aplicarse el próximo 15 de julio y supondrán un racionamiento del mismo 20% que rige para 130 millones de brasileños desde el lunes.

La región sur, que hasta ahora también estaba exenta del ahorro e incluye los estados de
Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, tendrá que reducir «espontánea y voluntariamente» su consumo de electricidad en 7%, para evitar que le sea impuesto 20% aplicado al resto del país, dijo el ministro.

Mientras, la crisis energética podría obligar al gobierno a dictar nuevos planes de racionamiento eléctrico el año que viene y hasta 2003, si no logra acelerar el programa de instalación de plantas genera-doras termoeléctricas. Esa advertencia fue formulada durante la jornada por el presidente del Operador Nacional de Sistemas (ONS),
Mario Santos, al hablar ante los integrantes de la Comisión de Infraestructura del Senado sobre la amenaza de un colapso en el sistema de suministro de energía en el país.

Alternativa

El experto aclaró que, si las reservas hídricas llegan a diciembre con 10% de su capacidad total en el Sudeste y Centro Oeste y con 5% de su capacidad en el Nordeste, las lluvias en 2002 tendrán que llegar a 90% del promedio histórico para evitar un nuevo período de racionamiento.

Santos subrayó que la instalación de plantas termoeléctricas abastecidas con gas natural representa una alternativa para reducir la dependencia del país al sistema hidroeléctrico, que actualmente es responsable de 92% de la producción nacional de energía.

Otra opción podría ser la energía eólica. En ese sentido, la empresa Windforce, controlada por las multinacionales Shell y Enron, ya estaría estudiando la posibilidad de invertir en proyectos de energía eólica en Brasil. «Con esa creciente necesidad de energía, existen claras oportunidades de inversión en Brasil. El mapa va a mostrar dónde están las fuentes de viento en el país e identificar regiones con viabilidad para proyectos», afirmó el director general de la empresa,
Shaun Kingsbury, al diario «Valor».

Los brasileños lograron ahorrar más energía de lo que pedía el gobierno en el primer día en que se aplicó el plan de racionamiento que debe reducir en 20% el consumo de electricidad en el país, divulgó la distribuidora
Eletropaulo, que opera en San Pablo. El dato es considerado un indicador representativo, ya que San Pablo concentra un tercio de la industria brasileña.

El ahorro del lunes, fecha oficial de entrada en vigor del racionamiento decretado por el gobierno, alcanzó 20,7% del consumo, comparado con el gasto del 7 de mayo, según las cifras de la distribuidora divulgadas por el diario
«Folha de Sao Paulo».

Según la consultora
Roland Berger And Partners, la prolongación de los problemas de electricidad en la mayor economía de la región causaría un retraso en un nuevo ciclo de desarrollo de los fabricantes de vehículos en Sudamérica.

Entretanto, la oposición y los sindicatos intentaron sacar provecho de las idas y vueltas del gobierno de
Fernando Henrique Cardoso en el plan de racionamiento. «La sociedad está perpleja e insegura por los nuevos cambios en las normas de conducta que el se-ñor presidente está imponiendo a la sociedad», señaló el gobernador de Minas Gerais, Itamar Franco, ex presidente entre 1992 y 1994 y candidato presidencial para las elecciones del año próximo.

Si bien Cardoso -que pretende viajar a Bolivia para negociar un aumento de la compra de gas a ese país-dispuso nuevos cambios en el plan de racionamiento, que suavizaron los castigos a los infractores, el titular de Fuerza Sindical,
Paulo Pereira da Silva, «Paulinho», dijo que «el gobierno no nos avisó de los cambios porque ellos no hablan con el pueblo».

Las tres centrales sindicales integran en San Pablo una comisión junto con los industriales y comerciantes que propondrá en quince días medidas alternativas a las del gobierno.

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