Llega marzo, termina la siesta veraniega y el mercado hotelero comienza a moverse. Los espa-ñoles de NH -que anunció ganancias globales por u$s 90 millones durante 2000- largan en un par de semanas la construcción de su sucursal en Mendoza, en pleno centro de la capital (España y Gutiérrez).
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Tendrá 110 cuartos, será un «cuatro estrellas» para viajeros de negocios, costará unos u$s 95 la noche e invertirán en la obra unos u$s 7 millones. La apertura está prevista para el último trimestre del año próximo.
En algún momento parecía que la plaza mendocina se saturaría, pero lo cierto es que sólo uno de los dos «cinco estrellas» proyectados está en marcha (el Hyatt Plaza, remodelación y ampliación del viejo Plaza Hotel). Por su parte, el grupo propietario del Hotel Conrad de Punta del Este --en-cabezado por el empresario argentino Juan Carlos Pellegrini-está dándole los toques finales a su segundo establecimiento en el balneario oriental. Se trata de un hotel que llevará la marca «Cipriani» (la misma de los restoranes), familia que opera otro similar en Venecia. Será lo que se denomina en la jerga un «hotel boutique»: pocos cuartos, de gran calidad y precio alto, y estará ubicado en la zona de La Barra. Obviamente, habrá un restorán Harry Cipriani y está proyectado abrir una segunda sala de juego privada (mucho más chica, desde ya, que la del hotel de Parada 5) en la que habrá menos tragamonedas y más mesas de punto y banca y ruletas.
Para que esta parte del proyecto avance, el grupo inversor deberá superar la oposición del sindicato de trabajadores de casinos oficiales que -tal como ya es tradicional en el Uruguay-se oponen a cualquier tipo de privatización. El argumento que ya están blandiendo es que las salas estatales recaudan más para el sector público que las privadas.
Argumento
Como contrapartida, la gente del Conrad exhibirá un argumento difícil de contrastar: dan trabajo en el departamento de Maldonado a 1.500 personas, lo que los hace los empleadores más importantes de la región (salvo, claro, la elefantiásica administración pública). En el mismo hotel hubo también un cambio en el «management»: la directora de relaciones institucionales Silvina Luna fue ascendida a directora de marketing del casino (representa 80% de los ingresos del hotel). Un «newsletter» supuestamente especializado había lanzado la versión de que Luna se había mudado a Miami a trabajar en el hotel Delano, lo que fue desmentido por la interesada. En lo que hace a nombramientos, el Park Hyatt tiene nuevo chef ejecutivo: se trata del francés Christophe David, que viene de trabajar en varios otros establecimientos de la misma cadena. Por su parte, el Panamericano Crown Plaza -prácticamente un comité aliancista paralelo, dado que es habitualmente elegido por el gobierno para sus reuniones fuera de los despachos oficiales-puso en funcionamiento una nueva central de comunicaciones y un sistema inteligente en las habitaciones, con tres líneas telefónicas por cuarto y la posibilidad de adicionar otras. El aparato posee pantalla al tacto que permite manejar desde él los diferentes servicios y comodidades que ofrece el hotel.