31 de enero 2002 - 00:00

Hasta los "arbolitos" son distintos

La fisonomía del microcentro porteño va cambiando de la mano del dólar libre. Las pantallas de las casas y agencias de cambio, e incluso de algunas entidades financieras, ya no se preocupan por informar sobre la evolución de los índices bursátiles y menos del precio de los bonos. Ahora todo es dólar, compra y venta. Así lo quiere el público que, desde muy temprano, se agolpa para negociar pesos y dólares.

En este panorama, nada alejado de lo vivido en los setenta y ochenta, salvo la incorporación de la tecnología que ahora permite acceder a la información al minuto, el viejo oficio de «arbolito» (personas que se dedican a comprar y vender dólares en las calles) generó algunos «puestos de trabajo».

Pero también los «arbolitos» se aggiornaron. El perfil del «arbolito» del siglo XXI está compuesto básicamente por dos elementos: un teléfono celular y una riñonera donde guardan las divisas. Generalmente de a tres, circulan por las calles de la City porteña compitiendo con los cambistas oficiales. Quienes no quieran hacer las largas colas en las casas de cambio o en los bancos recurren a los «arbolitos» por un pequeño costo adicional de dos a tres centavos por dólar.

El microcentro, ahora dominado por los «arbolitos», opera gracias a la telefonía celular, desde bares, confiterías y hasta maxikioscos. Escapando así de los inspectores de la AFIP.

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