El aumento de 3% en el costo de la canasta básica alimentaria el mes pasado implica que 300.000 personas más caerán bajo la línea de pobreza. Así se sumarán a los millones de argentinos que no satisfacen sus necesidades básicas (de ellos 5 millones son considerados indigentes). Una economía que crece a tasas altas así no logra atemperar los niveles de pobreza ni mitigar el efecto de la inflación sobre las clases más vulnerables, que son las principales víctimas del aumento de los alimentos. En lo que va del año se estima que aproximadamente casi medio millón de personas es ahora pobre, como resultado del fuerte aumento que experimentaron los precios de los principales bienes que integran la canasta familiar.
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