15 de enero 2003 - 00:00

Heineken entra en CCU para competir con Quilmes/Brahma (15/01/03)

El negocio de la cerveza en el país fue conmovido ayer por una doble noticia llegada desde Europa: la holandesa Heineken dejó de ser accionista minoritaria de Quilmes, y se convirtió en socio de la chilena CCU, que en el país es licenciataria de la estadounidense Budweiser.

La doble operación tiene varios efectos inmediatos, pero seguramente el más importante es que Heineken no sería el comprador de los activos que deberán vender Quilmes y Brahma/Ambev para que su fusión pueda concretarse.

• Obligación

El lunes la secretaría de Defensa de la Competencia emitió un dictamen por el cual se obliga a ambas cerveceras a ceder cuatro marcas (Norte, Heineken o Imperial, Bieckert y Palermo) una maltería y una fábrica de cerveza, además de otras franquicias en distribución y provisión de mercadería.

El dictamen parecía hecho casi a medida de los holandeses,
porque específicamente indicaba que la «entrante» no podía ser ninguna de las empresas que actualmente están en el mercado cervecero argentino. Esto excluye a CCU y a la alemana Isenbeck, por lo que ahora -al ser socia de la chilena-Heineken no podría --aún cuando lo quisiera-comprar ninguno de los activos que se pondrán en venta.

¿Qué es lo que compraron y qué es lo que vendieron los holandeses? Compraron 50% de IRSA (el nombre, desde ya, provocó algún sobresalto en Buenos Aires, pero no tiene nada que ver con el grupo que encabeza Eduardo Elzstain), que controla CCU. Inversiones y Rentas SA era hasta ayer compartida por Quiñenco, el holding de la familia chilena Luksic, y la cervecera alemana Schörghuber. IRSA tiene 61,58 por ciento del capital de CCU, Anheuser Busch (Budweiser) otro 20 por ciento, y el resto flota en las Bolsas de Santiago y Nueva York. El precio de la transacción no fue informado.

Vendieron 15% de Quilmes Industrial Bahamas, la empresa que controla Cervecería y Maltería Quilmes, a su vez controlada indirectamente por BAC (el holding de la familia Bemberg). Según fuentes del mercado, el precio abonado por BAC y Ambev ascendería a u$s 90 millones. Según un comunicado distribuido ayer en Holanda, «esta operación será definitivamente concluida cuando se haga efectiva la transacción entre Ambev y Quilmes.»

La doble movida también tiene efectos judiciales a dos puntas:

Heineken había intentado bloquear -tanto en los tribunales ordinarios de Luxemburgo, sede de BAC, como en la Cámara de Comercio Inter-nacional-la fusión Ambev/ Quilmes. Su petición en Luxemburgo había sido denegada, y el tribunal de la competencia europeo debía expedirse antes del 31 de enero; se decía en París que el fallo sería igualmente desfavorable a los holandeses. Con la venta de su participación en Quilmes, Heineken abandona el pleito.

El grupo que capitanea Andrónico Luksic también mantenía una disputa con Heineken: es que desde hace un par de años habían firmado un acuerdo de cooperación estratégica con Schörghuber, por lo que los chilenos cuestionaron la presencia de uno de sus principales competidores como socios indirectos de su «joint-venture» con los alemanes. Ahora Schörghuber, que seguramente también perdería su pleito, acepta abonar u$s 50 millones a Luksic, y si bien no se explica en concepto de qué paga esa cifra, está claro que se trata de un arreglo extrajudicial para terminar con la querella.

• Alivio

A Luksic, que en los meses recientes sufrió no pocos reveses (cerró en la Argentina la planta de Madeco, que fabrica cables; debió vender su alimentaria Luchetti a Molinos Río de la Plata; la filial peruana de Luchetti debió cerrar sus puertas por un problema judicial allí) esa cifra le viene estupendamente para aliviar su panorama financiero. Mejor le vienen los u$s 72 millones que recibirá en concepto de «utilidades no distribuidas» de CCU, retenidas justamente hasta que se zanjara la pelea con los alemanes.

Felipe Edwards
, vocero de CCU, dijo a este diario desde Santiago de Chile que «entre las condiciones de la opera-ción se pactó que Heineken no competirá con CCU en Chile y la Argentina, y que CCU tendrá los derechos exclusivos de las marcas de Heineken en esos dos países». Edwards aseguró que la opera-ción también había sido consultada con Anheuser Busch; es que seguramente Chile y la Argentina serán los dos únicos lugares en el planeta en los que se fabricará Budweiser y Heineken bajo el mismo techo, algo así como imaginar un «joint-venture» entre Coca-Cola y Pepsi. Es que «Bud» y Heineken son las únicas marcas de cerveza con proyección mundial, porque se trata de un producto muy influenciado por los gustos locales.

El holding
Quiñenco, además de las mencionadas, es dueño del Banco de Chile, el segundo de ese país, de Telefónica del Sur, de Abitaria (inmobiliaria) y de Antofagasta Holdings (minería).

En tanto,
Quilmes/Ambev deberán volver a buscar un comprador para sus marcas y sus plantas, ya que Heineken eligió no «hacerles el favor» de adquirirlas. Se habla de la canadiense Molson, pero cabe recordar que la misma tiene un joint-venture con Heine-ken en Brasil (80% Molson, 20% Heineken) para producir la marca de la etiqueta verde. Este hecho podría resultar un factor que impida la entrada de Molson al país.

CCU
en la Argentina tiene alrededor de 13% del mercado cervecero, con marcas como Budweiser, Schneider y Córdoba; una cifra muy lejana al «market share» que exhibe en Chile: 88%.

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