1 de noviembre 2001 - 00:00

"Hospital de empresas" sería centro del paquete económico

El gobierno prepara un plan para rehabilitar empresas endeudadas con la AFIP, la Dirección de Aduanas, ANSeS y el Banco Nación. Las empresas podrán canjear estas deudas con emisión de acciones que serán depositadas en un fondo fiduciario administrado por el Estado. Contra esa garantía (las acciones de las empresas) se emitirá un bono que será colocado entre inversores. Hasta anoche podían ingresar empresas en virtual convocatoria de acreedores (grado 5 y 6 de riesgo bancario). Pero no se descarta que se amplíe a todo tipo de firmas deudoras. Quienes compren los bonos no deberán declarar cómo consiguieron el dinero por lo que accederán a un megablanqueo impositivo. El resultado de la operación será destinado a recompra de deuda pública. Ese será uno de los anuncios centrales que se realizarán en las próximas horas y seguramente el último intento de la actual gestión económica para reactivar la economía. Se estima que el monto superaría los 40.000 millones de dólares. Su puesta en marcha no será fácil.

Hospital de empresas sería centro del paquete económico
En su último intento por reactivar la economía, el gobierno ya tiene definido lo que será el corazón del nuevo plan económico: se creará una especie de «hospital de empresas», con el objetivo de rehabilitar todas aquellas firmas con alto nivel de endeudamiento con la AFIP, la Dirección de Aduanas, la ANSeS y con el Banco Nación. Las empresas que entren en este esquema, realizarán una emisión de acciones por el monto de la deuda que mantengan con el Estado y el Banco Nación. Las acciones emitidas serán administradas por un fondo fiduciario, que tendrá a éstas como garantía, y los titularizará con un bono a ser colocado entre inversores. Se estima que el monto superaría los u$s 40.000 millones. El fondo estaría a cargo de un Instituto Rehabilitador de Empresas creado para tal fin, que pretende copiar el modelo implementado en Italia después de la Segunda Guerra Mundial con la creación del Instituto para la Reconstrucción Industrial (IRI), según comentan en el Palacio de Hacienda, pero en realidad el modelo estaría copiado del fondo fiduciario del Banco Provincia.

• Socio

El propósito del Estado es cobrar la deuda de los empresarios colocando estos bonos entre inversores privados. Pero mientras no exista demanda para los bonos, el Estado pasaría a ser socio de empresas que habrán canjeado su deuda por una cierta cantidad de acciones, de acuerdo a la valuación correspondiente que surja de computar sus activos y pasivos.

Los bonos se van a poder comprar a través de un megablanqueo, donde los inversores no tendrán que justificar absolutamente nada acerca del origen del dinero
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Con este sistema, que fue aplicado exitosamente en Italia y hay algunos antecedentes en Francia y España, se busca rescatar a empresas que después de 40 meses de recesión atraviesan una difícil situación y no pueden ni pagar los impuestos y contribuciones sociales ni cumplir con sus compromisos bancarios.

Para muchas empresas, fundamentalmente PyMEs, estos compromisos se han convertido en una pesada mochila que los hace inviables. Además esta carga conspira aplastando la recaudación, una variable clave para cumplir con el déficit cero sin profundizar la recesión.

Domingo Cavallo
y su equipo estiman que la opción de la mayoría de estas empresas es la quiebra, donde el Estado tampoco podría cobrar absolutamente nada, y en cambio se deteriora aun más el nivel de actividad y empleo.

• Pagos


Por eso el propósito es, a través de esta especie de «hospital de empresas», capitalizar las firmas comprometidas con la posibilidad de que, aliviando sus cargas, se vuelvan a incorporar al sistema productivo y finalmente el Estado termine cobrando sus deudas. Una vez que la empresa titularizó sus pasivos, comenzará a pagar sus obligaciones formales y aumentará la recaudación tributaria.

Hasta ayer, todavía no estaba definido si este esquema se aplicará indiscriminadamente para todas las empresas o sólo para aquellas encuadradas dentro de las categorías crediticias 5 y 6, es decir que de hacerse de esta forma podrían ingresar quienes estuvieran concursados.
Además, en la cúpula del gobierno todavía se discutía la posibilidad de darle un alcance más amplio a este esquema y titularizar también las deudas bancarias.

Del alcance que tenga esta medida depende la sostenibilidad y el éxito de una medida, que por su magnitud da lugar a manejos discrecionales.

Desde el gobierno aseguraron a este diario que se está copiando la experiencia del IRI italiano. En Italia, después de la Segunda Guerra Mundial se creó el IRI para agrupar a todas las industrias públicas estatales. Pero a través de este organismo, el Estado también absorbió una participación minoritaria de empresas privadas en dificultades, capitalizando parte de su deuda. Así, el Estado terminó participando en proyectos de todo tipo y tamaño que muchos de ellos fueron luego vendidos.

Son numerosas las experiencias en que los gobiernos han estatizado deudas privadas o han absorbido porcentajes de estas firmas. Además, de la experiencia italiana, puede recordarse el caso de Hong Kong, cuando en medio de la crisis asiática, en 1997, el gobierno de este país adquirió acciones de empresas privadas a precios muy bajos. Cuando se recuperó la economía vendió estos papeles con un aumento promedio de 30% en el valor de estos títulos.

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