Hoy Kirchner en España con el rey, banqueros y empresarios
Néstor Kirchner concentrará en la primera jornada del viaje que inicia hoy a España la mayor expectativa. Tiene reuniones previstas con el rey Juan Carlos, con quien cenará; con el jefe de los empresarios de ese país, José María Cuevas; y con el titular del grupo propietario del banco Río. Con el Rey tiene pendiente una conversación decisiva para el futuro sobre si la Argentina seguirá siendo un aliado confiable o si España deberá elegir a Brasilcomo puerta de ingreso a América latina. Con Cuevas tiene cuentas pendientes: debatieron en el viaje de julio pasado sobre presuntos incumplimientos y exagerados beneficios de los inversores españoles en el país en el área de los servicios públicos. El gobierno confía en este viaje sacar alguna ventaja en el debate sobre el aumento de tarifas de los servicios. El acuerdo con el FMI le exige expresamente una actualización de esas tarifas, atrasadas desde la pesificación. En lo interno, la amenaza de cortes de energía en el próximo invierno fuerza al gobierno a, por lo menos, compartir el costo político con las empresas que, si no se les cede nada, se disculparán señalando a un gobierno que les impide márgenes para la inversión. Con la banca, el panorama parece más pacífico porque se conoció ayer la reglamentación de la ley de compensación a entidades, que las alivia de la amenaza de dar créditos forzados a cambio de las compensaciones.
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Néstor Kirchner y su esposa, la senadora Cristina Fernández de Kirchner, volaron ayer a Madrid a bordo del Tango 01. En la foto, en el Aeroparque, antes de embarcar y después de haber delegado la presidencia de la Nación en Daniel Scioli.
Cuevas acuñó al salir de esa reunión la célebre frase: « Presidente, usted nos ha puesto a parir», un localismo que equivale a «usted nos ha retado demasiado».
Además, hará gestiones en favor de que se solucione la situación irregular de los inmigrantes argentinos en España, agregaron.
La agenda del Presidente prevé también reuniones con dirigentes de la oposición española y con otros líderes empresariales y de la banca. Alberto Fernández dijo ayer que Kirchner está dispuesto a dar «buenas explicaciones» sobre la congelación de las tarifas de los servicios públicos, aplicada en enero de 2002, cuando se devaluó el peso al anularse la política de paridad de «uno a uno» con el dólar vigente en los años noventa.
Tras ese congelamiento, el gobierno de Eduardo Duhalde promovió una actualización que fue frenada en la Justicia por demanda de ligas de consumidores. Fernández señaló que «no está previsto» que Kirchner hable con los empresarios y con las autoridades españolas sobre este asunto, pero aclaró que, «si hay consultas», el Presidente explicará «bien» cómo va a renegociar los contratos y «cómo funcionan las concesiones». En este sentido, insistió en que «primero hay que hablar» de cómo funcionan las concesiones de los servicios públicos, cómo se cumplen las inversiones previstas y el nivel de satisfacción de los usuarios, entre otros factores.
«Básicamente, la idea es poder hablar francamente, a la luz de los buenos resultados que están teniendo las empresas españolas, de cómo van a invertir en la Argentina de 2004, una Argentina que se presenta con muy buenas perspectivas económicas», comentó.
«Estamos muy convencidos de que el desarrollo se va a afianzar, se va sostener: para nosotros, los inversores son materia importante, así que vamos a prestar mucha atención a lo que ellos digan», afirmó en declaraciones a radio «Mitre».
Fernández dijo que este viaje-«será completamente distinto-» del que hizo Kirchner a España en julio pasado, porque ahora son más claras las perspectivas económicas de la Argentina. «En aquella época, muchos hablaban de que íbamos a un 'veranito' económico que en cualquier momento terminaba. Me parece que esos escenarios de dudas han desaparecido; por lo tanto, es más fácil promover un diálogo distinto», comentó el jefe del Gabinete de gobierno.
El ministro Aníbal Fernández -cuya misión principal es actuar como vocero alterno del jefe de Gabinete-adelantó sobre este punto que, «una vez revisado el contrato, finalmente se puede revisar una tarifa», y agregó que, «si las privatizadas no cumplieron con el contrato, tienen que sentir preocupación».
«No, no es un toma y daca», respondió enfático Fernández, en relación con la posibilidad de que el gobierno prometa subir los precios de los servicios públicos privatizados a cambio de que se lleven a cabo nuevas inversiones en el país.
«En España van a conocer de boca del propio presidente lo que él mismo ha dicho en todas las oportunidades en que lo han consultado», declaró el ministro de Interior por radio «América».




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