Mientras ordenan las importaciones de 2023, ya hay que pagar compras postergadas desde abril

Economía

Este año se financiaron pagos a 180 días por u$s5.200 millones debido a las regulaciones del BCRA. Las primeras operaciones empiezan a vencer en octubre. Massa tratará de eliminar la incertidumbre con un nuevo SIMI.

Mientras el Gobierno trata de ordenar el esquema de importaciones para el 2023 con un nuevo sistema de autorización, el mes próximo el Banco Central va a tener que empezar a disponer de dólares para pagar compras realizadas desde abril de este año. Se trata de operaciones por las cuales las empresas tuvieron que conseguir crédito comercial a 180 días, según el esquema que había planteado la entidad que conduce Miguel Pesce.

En ese contexto, el Ministerio de Economía anunciará un nuevo esquema para el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), que contempla un seguimiento del proceso de comercio exterior desde el momento en que la empresa empieza los trámites para la compra de un insumo en el exterior hasta el acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para adquirir dólares.

“La idea es tener un ordenamiento y una trazabilidad de toda la importación desde el momento en que se inicia ese proceso, que hoy no existe”, informaron a Ámbito fuentes de la Secretaría de Comercio. El esquema prevé que en el momento en que una declaración SIMI haya sido aprobada se le va a informar a la empresa en cuánto tiempo (que puede ser 60 o 180 días) tiene la posibilidad de que se le pague esa SIMI. En principio, el impacto de estas operaciones que se pacten ahora se va a sentir el año próximo.

En la implementación del nuevo sistema de monitoreo no participa el Banco Central. Allí afirman que las SIMI se administran desde la secretaría que maneja Matías Tombolini. Precisan que “no hay cupos” de dólares, aunque las empresas se han quejado en los últimos dos meses que, a pesar de contar con los trámites en orden, los bancos no les venden las divisas porque el sistema les indica que están pasadas del límite.

El 26 de agosto, mientras el recientemente asumido ministro Sergio Massa trataba de atender el problema de las importaciones en las primeras reuniones con empresarios, el BCRA anunció que el esquema fijado por la Comunicación A 7232, que iba a vencer hoy, se prorrogaba hasta el 30 de diciembre. Esa medida dice que las empresas que realicen importaciones categoría “A” pueden acceder a dólares oficiales por un monto no superior al 105% del promedio mensual de importaciones registrado en 2021 o al 70% del promedio de 2020. Las Pymes tienen acceso a 115%. En el caso de la categoría “B” se debe negociar financiamiento con el proveedor por 180 días.

En la entidad estiman que, por esa vía, en lo que va del año las empresas tuvieron que retrasar pagos al exterior por u$s5.200 millones. Lo califican como “crédito comercial” , aunque tal financiamiento no responde a la necesidad del sector privado, sino de la entidad rectora del sistema financiero que está urgida por acumular reservas. En el caso de los bienes suntuarios hay que esperar hasta un año.

Entre los importadores consultados por Ámbito se señala que el esquema que va a poner en marcha Massa le dará mayor previsibilidad a los trámites aunque no despejará las trabas para importar. “No se puede importar libremente”, explican. Al menos, saben que las empresas van a tener en claro qué día van a poder ir a comprar los dólares al banco. Consideran que al haber una trazabilidad de todo el trámite de las SIMI los bancos de plaza no van a tener excusas para no vender la divisa, como viene ocurriendo hasta ahora. En las entidades financieras que operan en comercio exterior hay una terminal del BCRA en la que se cargan los datos de las empresas. Si el sistema da “luz verde”, no hay problema; si da “amarilla”, hay que corregir algún aspecto del trámite; y si es “roja”, la empresa no puede comprar. Se espera que el nuevo esquema de SIMI le permita al importador conseguir la “luz verde” sin problemas.

Los importadores creen que, de resolverse ese aspecto, el control de las importaciones no se va a concentrar ya en las posiciones arancelarias, sino en las empresas y para ello entraría en juego la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En febrero de este año el organismo había paralizado las importaciones por más de 20 días mediante un recálculo del índice denominado “Capacidad Económica Financiera” (CEF), una fórmula polinómica que determina si los dólares que demanda un importador está de acuerdo a su tamaño y flujo de negocios. Suponen que los controles a partir de ahora van a canalizarse por ese lado.

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