Imprevisión del gobierno: reconoce la debacle de los bonos y hace intervenir al Banco Central

Economía

Tardíamente, el gobierno tomó conocimiento del perjuicio que genera el derrumbe de los títulos públicos. Al haber postergado una intervención, dejó que se generara una corrida cambiaria, que cayeran depósitos y que se frenaran créditos a empresas. Finalmente, el miércoles el Banco Central salió a recomprar papeles argentinos que se estaban operando ya a precio de remate, tanto que su paridad era inferior a la del momento de la reestructuración de la deuda en default, un período de aguda crisis. Es como si Néstor Kirchner hubiese descubierto súbitamente la importancia de los mercados financieros.

Por primera vez desde su asunción en 2003, Néstor Kirchner envió una señal, y no fue negativa, a los mercados. Fue el miércoles cuando el Banco Central salió a frenar la debacle en los títulos públicos, recomprando valores como el BODEN 2014 y el PRE11. Las operaciones se canalizaron a través del Mercado Abierto Electrónico, y no hubo esfuerzos en ocultar quién era el comprador ya que en pantallas se informaba que era el BCRA. Mostrarse tiene sus beneficios: al saberse en la plaza que intervenía el gobierno rápidamente se dieron vuelta posiciones vendidas, apostando a una profundización de la debacle de las cotizaciones. Una pista ya la había dado con la aparición inusual del Banco Provincia de Buenos Aires también comprando títulos argentinos.

Con ese gesto de amor, tardío por cierto, hubo cierta ilusión de un cambio total en la actitud oficial hacia el mercado financiero. Cambios en el INDEC, acercamiento al Club de París y reapertura del canje, los temas más demandados. Ayudó a generar esta impresión que casi en simultáneo Brasil obtenía la calificación de apto para la inversión o «investment grade». Hizo recordar a lo sucedido con la cancelación total por Lula de la deuda con el FMI. A las pocas horas, la Argentina repetía el anuncio. En este caso, llegar a la misma calificación de Brasil más allá de buen comportamiento, demandará años.

  • Espejismo

    Pero todo no dejaría de ser un espejismo. Por lo pronto, el Banco Central salió a comprar BODEN 2014 y PRO12 por menos de u$s 50 millones. No hizo falta más ya que atemorizó a quienes especulaban a la baja. Pasó desapercibida así la mala señal proveniente de Nueva York con la resolución de Thomas Griesa de mantener congelados bonos argentinos sin fecha por una demanda de acreedores. El miércoles los títulos subieron más de 3% y ayer en Nueva York repetían. El Discount en dólares trepó hasta u$s 83 cuando se operó a u$s 77 la semana pasada. El Discount en pesos se negoció a una paridad de u$s 31,5.

    ¿Hace bien el gobierno en utilizar reservas del BCRA para recomprar títulos? Obviamente quienes posean valores que defenderán la mediday quienes apostaban al derrumbe que la criticarán. Pero está claro que era necesaria la intervención oficial por el impacto económico que estaba generando el caos en la plaza sobre depósitos bancarios, tipo de cambio, préstamos, inversiones y tasas. Debería haberlo efectuado antes. Ya el año pasado Miguel Peirano y Martín Redrado recomendaron una intervención similar con fondos del Tesoro y eventualmente del BCRA con reservas. La situación ahora aparenta ser menos trágica para el gobierno con el contagio que llega desde Brasil y EE.UU. Hasta eventualmente podría retomarse la emisión del BONAR 13 en la plaza local por $ 1.000 millones. Archivado por completo quedó el mninicanje de la deuda que buscaban completar Martín Lousteau y el secretario de Finanzas, Hugo Secondini, antes de junio en varias etapas.
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