El gobierno impulsará la producción y comercialización de biodiesel, combustible derivado de las oleaginosas, mediante un plan de reducción de impuestos que se dio a conocer ayer por el Decreto 1.396. Asimismo, se autorizará el uso de gas licuado de petróleo (GLP) para automotores que hasta ahora estaba prohibido. Esta medida está contenida en el Decreto 1.395.
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La producción y comercialización de biodiesel fue declarada actividad de interés nacional. El biodiesel puro no estará gravado durante diez años por el impuesto sobre los combustibles líquidos y el gas natural. En el biodiesel combustible el gravamen se aplicará sobre el componente gasoil.
Tendrán un régimen especial para el impuesto a las ganancias las inversiones en almacenaje para biodiesel, siempre que se trate de obras nuevas, se ubiquen en departamentos provinciales cuya crisis laboral derive de la privatización de empresas públicas, y las obras se concreten en un plazo de dos años.
También las firmas que se dediquen a producir biodiesel estarán exentas del impuesto a la ganancia mínima presunta a partir de los ejercicios fiscales que cierren después del 1 de enero de 2002, siempre que las provincias, donde se asienten las inversiones, cumplan con un «esfuerzo fiscal», que incluye eximir del impuesto a los ingresos brutos, a los sellos y el inmobiliario.
Por otra parte, el gas licuado para uso automotor en estaciones de servicio o bocas de expendio al público será gravado con un impuesto equivalente a 78% del valor del impuesto sobre las naftas. En tanto, el gas licuado en estaciones de carga para flotas cautivas, tendrá un impuesto equivalente a 72% del gravamen sobre el gasoil. Pero en los dos casos el gas licuado pagará, al igual que el gasoil, 5 centavos para tasa vial.
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