Uno de los sectores más afines al gobierno, los empresarios metalúrgicos -la espina dorsal del movimiento Industriales, la corriente interna de la UIA más cercana al ministro Roberto Lavagna-, emitió ayer un duro comunicado en el que afirma que «se discrimina a la industria argentina de bienes de capital». Allí se asegura que, a pesar de haber sido reiteradamente convocados a discutir la situación del sector por el secretario de Industria, Alberto Dumont, para analizar medidas favorables para los metalúrgicos, «no se han revertido las políticas discriminatorias implementadas en la última década».
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Concretamente, lo que pide ADIMRA es -entre otras medidas-«restablecer el arancel externo común a las importaciones de bienes de capital similares a los que la industria argentina está en condiciones de producir en el país; fijar una compensación, mediante un bono de crédito fiscal, por las desventajas de la permanencia de regímenes especiales de desgravación fiscal a importaciones de bienes de capital; eliminar la competencia desleal y el daño a los fabricantes locales, derivado de la importación de máquinas, equipos y otros bienes de capital usados a precios viles». Según ADIMRA, ésos y otros pasos en la misma dirección habían sido acordados con Dumont, pese a lo cual -dicen-«los representantes argentinos en el Consejo Mercado Común del Mercosur convalidaron la prórroga por dos años del arancel cero extrazona para la importación de bienes de capital similares a los que se producen en la Argentina». Y terminan su reclamo pidiendo que sea el propio Néstor Kirchner quien intervenga para revertir esta posición, no sin antes preguntarse -en obvia alusión a un slogan de campaña del actual presidente-si se enmarca en «un país serio» continuar discriminando a la industria de bienes de capital.
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